La dualidad del mundo y el debate sobre nuestro hogar: ¿plano o redondo?

Todo en la vida, y más allá de ella, tiene su contraparte, su adversario o su complemento. La naturaleza misma se rige por opuestos que conviven y se equilibran. Tenemos la noche y el día, tenemos lo femenino y lo masculino, tenemos la vida y la muerte, lo negro y lo blanco, lo bueno y lo malo. Y en la sociedad lo vemos claramente también: existe el pobre y el rico, cada uno con su realidad y su camino.

Incluso en lo espiritual vemos esto: existe el ateo y el creyente, y así mismo en las distintas religiones, con diferentes ritos y caminos, pero todo se basa en un solo dios, que es llamado de distintas formas según quien lo adore. Es la misma esencia, solo que con nombres diferentes.

Y en la organización social y política pasa exactamente lo mismo: existen los partidos de derecha y los de izquierda, y de ahí surgen las mezclas, como el centro-izquierda o el centro-derecha. Todo es una combinación de estos dos polos fundamentales. Todo tiene su "sí" y su "no", su arriba y su abajo.

Y es justamente bajo esta lógica de dualidad donde surge una de las discusiones que actualmente está en el tapete: ¿cuál es la verdadera forma de nuestro planeta?

Por un lado, la ciencia oficial y la mayoría sostienen que la tierra es redonda, un gran globo que gira sobre su propio eje a miles de kilómetros por hora y que viaja alrededor del sol. Según esta versión, la gravedad es la fuerza que permite que los océanos inmensos se mantengan pegados a la superficie sin desbordarse, aunque al sentido común parezca difícil de imaginar que el agua no caiga si el planeta está dando vueltas constantemente. Aquí, el mundo no tiene fin, es un ciclo infinito.

Por otro lado, están quienes defienden que la tierra es plana. Una estructura con un inicio y un fin, con un horizonte que marca el límite de lo conocido. Bajo esta visión, las cosas funcionan tal cual las vemos: el agua siempre busca su nivel y se mantiene estable, sin necesidad de fuerzas complejas que la sostengan. Aquí el camino tiene un final, existe el "hasta aquí llegamos", algo que para muchos tiene más sentido con la realidad que vivimos día a día.

Qué diferencia hay de que la tierra sea redonda o plana?

¿Cuál es el beneficio en sí para la humanidad? ¿Fuera de lo que tendrían razón una u otra parte? ¿Qué podría haber cambiado desde los tiempos remotos hasta nuestra fecha?

Pero más allá de teorías, discusiones o de qué forma tenga nuestro mundo, la realidad es una sola para todos.

Al final, la vida sigue y sigue. Sigue la noche y sigue el día. La vida continúa y siguen sucediendo los acontecimientos a diario, sin importar cuál sea la forma en la que habitamos. El sol sale para todos igual y el tiempo sigue su curso, demostrándonos que, más allá de las ideas, la existencia fluye y avanza sin detenerse.


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