El Derrumbe de la Narrativa del "Narcoestado"… |
«Cuando la mentira oficial envejece, primero se agrieta, luego se desmorona, y al final solo queda el polvo de lo que nunca existió salvo en los comunicados de prensa.»
ANACLETO
Era esa hora en que la luz de la mañana se hace adulta. En El Bohemio el ventilador zumbaba con un tono distinto hoy, no el lamento habitual, sino algo parecido a un rumor ahogado. Sobre la mesa no había mapas ni facturas. Había algo más revelador: un expediente judicial abierto por la mitad, con párrafos enteros tachados con líneas gruesas de corrector líquido, como si la verdad pudiera borrarse con la misma facilidad con que se escribe. Anacleto no estaba sentado. Estaba de pie junto al ventanal, observando la calle con esa mirada que no ve coches ni peatones, sino corrientes subterráneas de historia. En su mano derecha sostenía una taza de café ya frío. En la izquierda, un recorte de periódico con una cifra: ‘32 menciones reducidas a 2’. El pichón de periodista rompió el silencio, voz temblorosa de quien acaba de descubrir que el monstruo bajo la cama era solo un abrigo mal colgado. «Anacleto… retiraron el cártel. Borraron el nombre del expediente.» Anacleto no se volvió. Sólo apuró el café frío como si fuera medicina amarga. «No lo retiraron, camarita, lo desinflaron como a un globo que pintaron con colores de pesadilla y que ahora, pinchado, solo deja el aire viciado de la mentira oficial.»
Finalmente giró. Sus ojos detrás de los lentes de carey tenían esa luz fría y clara de los que han esperado demasiado tiempo para decir "se los dije". «Durante años nos vendieron un monstruo. Un "Cártel de los Soles" con oficina en Miraflores y logística en cada barril de petróleo. Treinta y dos veces lo mencionaron. Treinta y dos martillazos en el clavo de nuestra ilegitimidad.» Hizo una pausa, dejando que el número pesara. «Y hoy admiten que fue… ¿cómo lo llamó el fiscal? "Intelectualmente descuidado". Vaya eufemismo para decir "lo inventamos"». La profesora, desde su rincón de sombras y preguntas precisas, intervino: «¿Y la DEA? Su informe anual ni lo menciona.» «¡Claro que no!» Anacleto soltó una risa corta, seca, como el crujido de una rama muerta. «Porque la DEA sabe lo que cualquier policía de barrio con dos neuronas funcionando: Venezuela produce cero fentanilo, cero cocaína según la ONU. ¿Cómo vas a ser un narcoestado sin narcóticos? Es como llamar desierto al mar porque te conviene la metáfora.» Se acercó a la mesa. Depositó la taza vacía junto al expediente mutilado. «Galeano lo describió mejor: "Las mentiras del poder no son errores; son política". Y esta mentira en particular tenía una función clara: convertir una diferencia política en delito universal. Porque puedes discutir con un adversario político, pero ¿cómo discutes con un "capo narco"?» El coronel........