Choque en los cementerios: ¿Rescate Urbano o Reciclaje de Culpabilidad?...

«En la política municipal, los muertos tienen dos vidas: una bajo la tierra y otra en los discursos de quienes los usan de escudo para esconder su propia desidia.»

ANACLETO

El Bohemio olía a café recién colado y a intriga municipal. Pasada la media mañana, la luz que entraba por las cortinas tamizaba el humo de los cigarrillos, dibujando fantasmas que parecían discutir sobre presupuestos. Sobre la mesa del rincón, el portafolio de cuero de Anacleto estaba abierto, pero no sobre mapas del Caribe, sino sobre recortes de prensa local: «100 toneladas de basura extraídas de El Cuadrado», «Ponne acusa profanación». Sus lentes de carey, ladeados, parecían apuntar a cada titular como a un blanco. El pichón de periodista, con el celular en mano mostrando un video granulado, disparó la primera: «Anacleto, ¿qué piensa del papel de francotirador que ha asumido Ponne desde el Concejo? Ataca todo: la basura, el asfalto, hasta a los muertos.» Anacleto sonrió, un gesto que no llegaba a los ojos. Dio un sorbo lento a su café. «Francotirador es un término muy noble, camarita. Implica puntería, paciencia, un objetivo claro.» Encendió un cigarrillo. «Lo de Daniel Ponne es más bien tiro al blanco con los ojos vendados. Dispara contra todo lo que brilla, esperando que algo suene a hueco. Es el último recurso del operador político que ve cómo la ciudad que dejó en la desidia empieza, contra todo pronóstico, a sacudirse el polvo. Y le aterra que el polvo le caiga encima a él.» El viejo periodista, con una risa de quien ha visto muchos caudillos caer, carraspeó. «Su narrativa es que Di Martino hace maquillaje. Que pinta fachadas mientras los problemas de fondo, agua, luz, siguen ahí.» «¡Claro que siguen ahí!» lo interrumpió Anacleto, exhalando una bocanada de humo. «Como siguen en toda Venezuela. La pregunta no es si existen. La pregunta es: ¿quién, durante cuatro años, tuvo la llave del gallinero y dejó que el zorro se comiera las gallinas? Sun Tzu decía que ‘la peor de las políticas es atacar una ciudad’. Pero más tonto aún es dejarla pudrir y luego quejarse de que el que llega huela el cadáver. Ponne y su grupo dejaron a Maracaibo oscura y........

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