La pudrición de la justicia venezolana
El sistema de justicia de nuestro país ha estado siempre muy lejos de enorgullecer a nadie. Era malo en las últimas décadas del siglo pasado y ha sido peor en todo este siglo. Aquí no caben fanatismos, ni elucubraciones, ni justificaciones de ningún tipo. Si no se acepta esta verdad del tamaño de la Catedral de Sevilla, nada de lo que se haga servirá en absoluto. Tanto en el pasado, como actualmente, la corrupción de los jueces ha sido un elemento fundamental del desastre judicial, pero, de nuevo, el presente aventaja al pasado, sin que esto signifique en lo absoluto una justificación de lo que había. Los fanáticos de lado y lado tratarán de defender lo indefendible, con el cuento de que antes era mejor o de que ahora lo es; ninguno tiene la razón, ambos mienten, ambos se hacen los locos, ambos justifican la podredumbre y ambos impiden tomar las medidas efectivas. Así de crudo es el asunto, lo que lo hace difícil de resolver, pero no imposible si se asumiera.
La corrupción, no sólo en el sistema judicial, sino en toda la administración oficial y privada, es un flagelo que impedirá siempre, en todas partes, poder construir algo mejor, que nos permita salir del pantano dónde........
