Analizando la relación entre la desmesura y el poder |
"Toda violencia en su calidad de medio, o es violencia que
funda el derecho o es violencia que conserva el derecho"
Walter Benjamin, Para una crítica de la violencia
Seguramente, alguna vez han escuchado el vocablo "hybris", un concepto griego que denota la desmesura y el orgullo desafiante, no como un defecto del carácter en sí, sino como una categoría central en el pensamiento antiguo. En la mitología y la tragedia griega, la hybris no se manifestaba simplemente como soberbia, sino como una transgresión activa de los límites impuestos por los dioses y el orden cósmico. Esta "insolencia" conducía inexorablemente a la némesis, el castigo divino que restablecía el equilibrio.
La caída de Edipo, por ejemplo, ilustra cómo la ignorancia y la arrogancia de su destino lo llevaron a consumar los oráculos que intentaba evadir. Su destino, profetizado desde su nacimiento, era matar a su padre y casarse con su madre. Él, al conocer el oráculo, toma medidas extremas para evitarlo: abandona a quienes cree que son sus padres, el rey y la reina de Corinto. Sin embargo, en un acto de arrogancia e ignorancia (la hybris), sin saber que no eran sus verdaderos padres, se enfrenta a un hombre mayor en el camino y lo mata en un arrebato de ira, cumpliendo así la primera parte de la profecía. Más tarde, al resolver el enigma de la Esfinge y ser aclamado como héroe, se le ofrece el trono de Tebas y la mano de la reina viuda, Yocasta. Al aceptar el poder y el matrimonio, Edipo completa el círculo de su destino trágico. Su caída no es un simple castigo divino, sino el resultado directo de su intento de evadir el destino con orgullo, lo que lo lleva, sin saberlo, a cumplirlo. Pues bien, la hybris de Edipo reside en su creencia de que podría burlar a los dioses y al destino mediante su propia voluntad.
También, en la Ilíada de Homero, la hybris de Aquiles se manifiesta en su rechazo a entregar el cuerpo de Héctor a Príamo, una afrenta que viola los códigos de piedad y honor. El dios Apolo mismo, al ver la impiedad del héroes, lo increpa diciéndole "¡No tienes corazón, Aquiles! ¡No hay piedad en tu pecho, que te atreves a ultrajar al muerto!" (Homero, Ilíada, Canto XXIV). Es, justamente, el rechazo a reconocer la propia finitud humana frente al orden establecido, sea este divino o natural. Tal como señaló Cornelio Castoriadis en "La institución imaginaria de la sociedad", "la hybris no es la desmesura de una "cosa" o una "fuerza", sino la desmesura de la significación, del proyecto de dominio" (Castoriadis, 1975). Es, en definitiva, el proyecto de anular la alteridad y de imponer una voluntad única.
Ahora bien, el ejercicio del poder en la modernidad, despojado de los frenos divinos y heroicos del mito, revela una hybris de nueva índole. La soberbia de los gobernantes contemporáneos no sólo se manifiesta en la opulencia o la patética auto-glorificación,........