El "Sindicalismo" esquirol que va a la embajada gringa |
Mientras los trabajadores sobrevivimos sin salarios y el resto de derechos fundamentales reducidos a cenizas, la llamada "Coalición Sindical" y quienes los secundan han realizado un acto que devela su verdadero rostro: el de operadores políticos al servicio de intereses ajenos a nuestra condición y a nuestra clase .
El reciente y vergonzoso episodio frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas es la prueba fehaciente de lo que afirmamos. Ver a supuestos dirigentes sindicales rindiendo cuentas ante un funcionario de la embajada gringa, pero sin identificación, es la representación gráfica de la claudicación. ¿Desde cuándo las reivindicaciones de los trabajadores venezolanos se dirimen en los jardines de una potencia extranjera?
Este grupo, hoy alineado sin rubor con la agenda electoral de María Corina Machado, no busca la justicia social, sino el posicionamiento político. Su consigna de "elecciones ya" no es un grito de libertad para el obrero, sino un salvoconducto para que un nuevo patrón ocupe la silla presidencial, manteniendo intactas las estructuras de explotación.
Es imperativo denunciar la falsa dicotomía que nos presentan. Por un lado, la Central Bolivariana de Trabajadores, convertida en el brazo ejecutor del ajuste gubernamental; por el otro, la Coalición Sindical, que funge como avanzadilla de la patronal privada.
Ambas facciones compiten por ver quién es más "esquirol". Mientras Delcy Rodríguez y María Corina Machado parecen disputarse quién se postra con más gracia ante los intereses del capital transnacional, sus operadores sindicales dividen a la clase trabajadora para impedir lo que más temen: la unidad genuina por reivindicaciones propias.
Los trabajadores no tenemos nada que buscar en ninguna instancia patronal ni ante ninguna embajada extranjera. Estados Unidos, el gobierno actual y los empresarios comparten un beneficio común: una mano de obra ultra barata y disciplinada.
La convocatoria de la Coalición Sindical para marchar hacia Miraflores el 30 de abril, en la víspera del Día Internacional de la Clase Trabajadora, es una maniobra de distracción. No buscan conquistar el salario, buscan capitalizar el descontento para una línea política que no cuestiona la precariedad laboral, sino que la administra.
Los trabajadores realmente tenemos que marchar el 1 de mayo sin marketing electoral. Es el momento de recuperar la autonomía. Los trabajadores debemos marchar sin patrones, ni de la burguesía tradicional ni de la burocracia estatal. Sin tutelajes extranjeros, entendiendo que la solución a nuestros problemas no vendrá de ninguna oficina patronal ni de Washington.
¿Y los sindicatos y corrientes de lucha que no están en la línea de "Elecciones ya"?
Mientras la "Coalición Sindical" y la política patronal para la que funcionan parece que llevan cierta ventaja en la calle, surge una pregunta crítica ¿Y el sindicalismo que no está en la línea de "elecciones ya"?
Da la impresión que las organizaciones sindicales que no se alinean con la ruta electoral inmediata han cedido terreno. Y no solo se trata de mayor o menor capacidad de movilizar. Han permitido que la narrativa de la lucha reivindicativa sea absorbida por una agenda que no necesariamente prioriza el salario o las condiciones de vida como hemos dicho, sino el cambio de mando como solución mágica y única.
Aquellos sindicatos vinculados al "Pliego Nacional" presentado ante las instituciones están llamados a cumplir una gran responsabilidad. No basta con entregar documentos en oficinas burocráticas; defender ese pliego exige una presencia pública beligerante que cuestione tanto el ajuste económico oficial como la instrumentalización de la protesta por parte de la "Coalición Sindical".
La división del movimiento obrero solo sirve para perpetuar nuestra precariedad. Es imperativo explicar a las bases que los atajos políticos no resuelven nuestros problemas de fondo: Las promesas de soluciones externas o cambios de gobierno sin fuerza propia del trabajador suelen terminar en pactos de cúpulas.
La verdadera fuerza reside en la defensa de puntos concretos (Salario Igual a Canasta Básica, libertad sindical, seguridad social, discusión de contratos colectivos, etcétera) y no en candidaturas patronales del color que sea.
Para recuperar y ganar la confianza del trabajador de base, es necesario abandonar el "cuartelazo" sindical y las decisiones meramente de grupos. La tarea del momento es rescatar los métodos asamblearios. La movilización solo es transformadora cuando nace de la conciencia colectiva.
En ese sentido creemos que El Pliego nacional y su defensa puede contribuir a dar pasos unitarios. Hay que defenderlo de quienes lo descalifican y hay que defenderlo con acciones concretas explicativas y de movilización con la mayor preparación previa y la mayor amplitud en cada balance posterior.