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Qué es mejor ser aniquilados o negociar

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08.03.2026

¿Cómo se puede confiar en la construcción de un frente antiimperialista —con capacidad armada y declaratoria de guerra— cuando existen tantos actores políticos fuera del PSUV y del Polo Patriótico que, al igual que la oposición, cuestionan al Gobierno y al presidente Maduro? 

 

Esta interrogante surge inevitablemente tras los resultados del pasado 3 de enero. No somos una nación belicista; no buscamos invadir ni colonizar a otros pueblos. Sin embargo, estamos preparados para defender la Patria y la Revolución con la vida misma, tal como hicieron quienes enfrentaron la incursión antes mencionada. 

 

Considero que estos escenarios han sido evaluados durante años por el alto mando político y militar de la revolución, preparándose para cualquier desenlace, tanto en la victoria como en los reveses iniciales.

 

Al observar cómo Estados Unidos ejecutó el magnicidio en Irán, violando soberanías y leyes internacionales, y viendo que la respuesta bélica en defensa propia ha provenido de Teherán, cabe imaginar ese escenario aplicado a Venezuela. Si no hemos enfrentado la misma situación que Irán es porque la prioridad de Trump es el petróleo venezolano. 

 

No se trata de una concesión graciosa ni de una simpatía personal hacia figuras como Delcy Rodríguez, sino de un interés extractivista que la dirigencia chavista comprende perfectamente.

 

Si Estados Unidos avanzaba hacia una invasión profunda, le resultaría imposible extraer petróleo en condiciones de guerra, y menos aún con sectores opositores en las calles exigiendo elecciones. Por ello, Trump ha retirado el respaldo a figuras como María Corina; buscan paz y gobernabilidad porque reconocen que nosotros somos la verdadera garantía de estabilidad en la nación.

 

¿Estamos bajo tutela? Quizás. Pero no somos una colonia. Veo en esto una estrategia silenciosa, inteligente y sabia. La crisis interna en EE. UU. es grave y empeorará si el conflicto con Irán escala a territorio estadounidense. Considero que Trump fracasará en su guerra en el Medio Oriente; sumado a las acusaciones de corrupción, pedofilia y su política de persecución contra los latinos, su triunfo en las elecciones de noviembre parece incierto.

 

¿Hasta cuándo durará esta tutela? Hasta que el poder fáctico en Washington se debilite. Venezuela ha demostrado al mundo respeto, soberanía e inteligencia frente a un adversario que, como Donald Trump, actúa desde la desesperación.

 

¡Confiemos en nuestros líderes! es mejor en Paz que en Guerra. 


© Aporrea