El insostenible ritual del Día del Ambiente
Para conmemorar con sinceridad el Día Mundial del Medio Ambiente conviene despojarnos de cumplidos diplomáticos y rituales fantasiosos. Durante un día al año, el 5 de junio, presenciamos discursos, promesas y alabanzas a la naturaleza. Durante los otros 364 días al año nos dedicamos a destruirla. Los humanos nos comportamos como un virus que consume al huésped donde habita. Hemos avanzado tanto en ese proceso de destrucción que estamos condenando a nuestros hijos y a nuestros nietos a sobrevivir en un planeta hostil para la especie humana.
Pese a los discursos de alabanzas a la Naturaleza, la maquinaria económica global continúa escarbando en las entrañas de la Madre Tierra en busca de petróleo, gas y carbón, para quemarlos y aprovechar una fracción de su contenido energético. Cada día quemamos 100 millones de barriles de petróleo, 12.000 millones de metros cúbicos de gas, 24 millones de toneladas de carbón y 2.000 millones de metros cúbicos de madera que los más pobres de la Tierra queman anualmente como leña para subsistir.
Cada año le inyectamos 50.000 millones de toneladas de gas carbónico (CO2) y otros gases contaminantes a la atmósfera. La hemos convertido en un basurero, en donde hemos depositado más de 2.200 giga-toneladas de CO2 durante los últimos 100 años (2,2 billones ton), provocando que la temperatura del planeta en la actualidad registre su nivel más alto de los últimos 120.000 años. Como consecuencia de la desidia humana, la concentración de CO2 en la atmósfera supera en la actualidad las 425 partes por millón, un nivel extremadamente peligroso que no se había registrado en los últimos cuatro (4) millones de años.
Una de las consecuencias del aumento de temperatura es el derretimiento de las masas de hielo en Groenlandia: 270.000 millones de toneladas cada año. En la Antártica, en el polo sur, ocurre algo similar: se pierden en promedio 150.000 millones de toneladas de hielo cada año.
También se derriten los glaciares en las montañas alrededor del mundo. Venezuela ya perdió todos los glaciares que coronaban la antigua Sierra Nevada. Lo mismo está ocurriendo en el resto de la Cordillera de los Andes, desde Colombia hasta Argentina. Los glaciares de montaña pierden colectivamente 250.000 millones de toneladas de hielo al año alrededor del mundo.
Hemos destruido el 40% de los bosques que cubrían buena parte de la superficie continental hace apenas un par de siglos. También hemos destruido la mayor parte de los mamíferos terrestres. Si pesamos a todos los mamíferos que habitan en la Tierra en la actualidad, conseguiríamos que aproximadamente el 95% de esa biomasa corresponde a humanos, ganado y otros animales domésticos. Los animales salvajes se han........
