Debemos mejorar nuestra comunicación con nuestro pueblo: No debemos confundir el manejo de los códigos populares con lo chabacano o vulgar |
Para el momento en que escribimos estas líneas, nos encontramos en el penúltimo año de este 2025. Esperando que nuestros amigos y amigas hayan tenido unas felices navidades y aprestándose a pasar una noche vieja y año nuevo de dicha, salud y prosperidad.
Inusualmente hemos estado un tanto alejados de las teclas, porque nos hemos entregado como muchos, a la reunión y encuentro con la familia, con los afectos. Ellos son los que nos proporcionan el combustible, la fuerza, para seguir en la lucha que ya forma parte de nuestro diario trajinar.
Y bueno, esa necesaria merma en nuestras actividades y escritos cuasi diarios, aplicando aquello del "reposo del guerrero" que sorprende a propios y extraños, no ha estado exento de acontecimientos y de que algunos nos hagan consultas. De ello nos referiremos en próximas ediciones de esta columna.
Hoy vamos a referirnos a una sugerencia que nos hizo una seguidora a quien apreciamos mucho (que no se asuste que no la nombraremos) pero que hace varios días nos compartió una serie de reflexiones, y que prometimos que nos referiríamos de ellas en nuestra columna.
Esa amiga hace varios días reflexionando, nos decía que le afecta mal oír el uso de groserías en las plataformas tecnológicas y en las redes sociales digitales. Nos hace un poderoso llamado de atención (sobre todo para aquellos y aquellas que tenemos la inmensa responsabilidad de hablar a multitudes y que comparecemos ante medios de comunicación y el uso de plataformas y tecnologías para la comunicación). Le preocupa y con justa razón, que este hecho se esté normalizando (o naturalizando) y nos señala que aún estamos a tiempo de corregir este entuerto tomando conciencia........