Mea culpa fallido de Delcy Rodríguez

El pasado 8 de abril, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se dirigió a la nación con la premisa de hacer una serie de anuncios fundamentales para la ciudadanía.

Debo reconocer que había expectativas altas ante el mensaje. Por una parte, circulaba el rumor de que se informaría sobre un eventual cronograma para la realización de elecciones, además de explicar una serie de iniciativas destinadas a mejorar las condiciones económicas de la nación.

La verdad es que la alocución de la Sra. Rodríguez, más allá de un empaque muy bien producido -se nota la participación de Miguel Ángel Pérez Pirela-, fue absolutamente vacía, con una importancia nacional prácticamente nula y cuyo principal objetivo, es decir, dar esperanzas al mancillado pueblo trabajador para intentar apaciguar la marcha convocada para el 9 de abril, fue un rotundo fracaso. De hecho, la acción de protesta se llevó a cabo, demostrando que los trabajadores venezolanos se mantienen en pie de lucha ante la neoesclavitud implantada por una dictadura reaccionaria y antiobrera, además de dejar al descubierto, nuevamente, la naturaleza represiva del madurismo y de su "nueva" mutación: el rodrigato.

Pero, regresando al mensaje de la astuta Delcy, lo que se apreció fue un tono sosegado, intentando deslindarse de la visceralidad y el estilo estruendoso tanto de Hugo Chávez -todo un maestro en la teatralidad y la oratoria- como de Nicolás Maduro -mediocre orador y pésimo imitador del caudillo de Sabaneta-.

Delcy se limitó a realizar una especie de mea culpa fallido, indicando que no podían seguir cometiendo los mismos errores del pasado -¿del gobierno de........

© Aporrea