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Júbilo y alabanza a los ángeles propicios del campo

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13.08.2019

28-7-2019: De acuerdo: "PRODUCIR ES RESISTIR", chavismo es sembrar, chavismo es abrir surcos, abonar: ES el retorno al campo, ahí donde está el amor, el alimento y el trabajo que nunca humilla ni rebaja.

En un bocadito de tierra (menos de dos mil metros cuadrados) quería tener un burro y una vaca, ovejas y gallinas.

Estuve dando muchas vueltas, en otros momentos, cuando disponía de algunos churupos, para ver si podía comprar unas gallinas (por Mérida o sus alrededores). Quería criarlas en nuestro terrenito en El Valle de la Luna. Estuve preguntando quién las vendía, por Los Curos, Ejido y Lagunillas. Me asesoré con uno de mis yernos y me dijo que él estaba vendiendo las suyas porque se comían los huevos. El colmo.

Cuando se podía no fue posible comprarlas, y ahora cuando todas las gallinas ponen huevos de oro, mucho menos.

¡Cuántos sueños revueltos y enchumbados!

Nuestro amigo Manuel Mora nos construyó un gallinero muy hermoso, el cual ahora hemos cogido para almacenar leña. Por un tiempo nos estuvimos ilusionando con tener unas cuantas gallinas, picoteando por el patio, con su arreo de pollitos. Las imaginábamos cada tarde, subiendo al enorme guamo que tenemos en el patio, y el gallo anunciando el amanecer, un buen gallo de canto agudo y sostenido.

A falta de gallinas, nos contentamos con tener una gata que nos regaló la vecina: la llamamos con todo nuestro amor Chorita. Ella nos acabó y espantó ratas, machacas y serpientes, entre otros bichos. Y entre el otro ser que harta presencia por allí se mueve está Solita (nuestra amada perra que de vez en cuando tenemos que dejarla íngrima y sola por varias semanas). Chorita, un día, lamentablemente, desapareció dejándonos tan dulces recuerdos. Era hermosa con tres trazos grises, amarillos y blancos. Ahora nos visita regularmente la hermana de Chorita llamada Morisca, de la vecina. Morisca es muy hambrienta y se planta en la ventana a ver qué descuidamos, qué olla dejamos destapada en la cocina.

Y nos quedamos, pues, solos con Solita.

Una vez compuse:

Entre íngrima y solitaria

Tú, Solita, ¡cuán solidaria!

Le ladras tan valiente al que pasa

Cuando sola te quedas, lágrimas

En Mérida, son muchos los acontecimientos que ocupan mi tiempo en la computadora; los conflictos del mundo que tienen repercusión severa en América Latina, estando en el centro de todos ellos los vesánicos ataques de los gringos contra nuestra amada Venezuela.

Cuando me voy al campo, a El Valle de la Luna, me enrolo en otra revolución que es la de atender nuestras siembras de maíz y de café, en buscar abono en los potreros y por los caminos donde pasta el ganado. En acarrear leña, en atender a la perra y conversar con nuestros luchadores del campo. En el Valle de la Luna siempre estamos atareados.

Poco antes de partir, nos hemos mantenido atentos a los acontecimientos que se vienen dando en Colombia, un territorio al garete en manos de los gringos y las mafias del narcotráfico, y que ha sido la tragedia más grande Venezuela desde que Páez tomara la criminal decisión de desconocer al Padre de la Patria: Bolívar.

Todo esto tiene una gran explicación: el imperio no puede vivir sin dos elementos básicos para su estructura económica y social: la droga colombiana y el petróleo venezolano. ¿Pueden ustedes imaginarse a Estados Unidos sin la cocaína colombiana, con sus multitudes sedientas de olvidar, de escapar del sistema, de tratar de anularse en medio de la barahúnda de aparatos electrónicos y de rascacielos, el tedio, la soledad y la vacuidad del asfixiante progreso?

Por eso en Colombia están matando un promedio de entre siete y diez líderes sociales por semana. A nada que se le medio parezca chavismo se le puede dar el menor respirito. A los de la FARC, luego de los llamados "Acuerdos de Paz" los han estado diezmando. Era de preverse. Ha ocurrido con todos los movimientos y países rebeldes sometidos a los imperios, porque rebelde que se entrega creyendo en tiranos lo acribillan, ha ocurrido así en El Salvador, Guatemala, México, Perú, Libia, y mil veces en Colombia…

En la época del imperio romano, el gobernador Galba prometió repartir tierras a unas tribus lusitanas si deponían las armas, pero en cuanto lo hicieron los pasaron a cuchillo.

En el caso de Venezuela y en relación con los recientes asedios y bloqueos, la historia nos refiere hechos gloriosos de resistencia como el de Numancia. El imperio romano asumió como una cuestión personal y de prestigio someter Numancia y envió a uno de sus generales más crueles, Cornelio Escipión. Éste le impuso una especie de cuarentena durante quince meses y la acabó rindiendo por hambre, pero los numantinos prefirieron prender fuego a su ciudad y suicidarse en masa antes que rendirse. Resulta que Escipión la trató con suma dureza para que sirviera de escarmiento a otros pueblos levantiscos. Dominada Numancia, Roma vendió a los pocos supervivientes como esclavos y repartió las tierras entre las tribus vecinas aliadas de Roma.

El "petróleo" de España (su mayor riqueza, digamos) a partir del siglo XVI, fueron las tierras conquistadas en lo que sería América. Los españoles querían venir a estos mundos porque se regó la especie de que las indias "son de muy buen acatamiento y son las mayores bellacas y más deshonestas y libidinosas mujeres que se han visto… en lugar de azadones manejaréis tetas; en vez de trabajos, cansancios y vigilias, tendréis placeres, abundancia y reposos1".

De modo que era totalmente falso que los conquistadores quisieran ir a Las Indias a ganar almas para la verdadera fe. No: sólo querían enrolarse en la aventura de ir a Las Indias para robar, asesinar, expoliar, violar y hartarse de placer.

29 de julio de 2019: ya estamos en La Coromoto, en nuestro bocadito de tierra de El Valle de la Luna. Salimos ayer domingo de Mérida a las 9 de la mañana, en un día esplendoroso y llegamos a la 1:30 de la tarde. Pensábamos venirnos el sábado, pero nos tocó celebrar el bautizo de mi nieto André Martín, y decidimos compartir un grandioso sancocho de gallina en familia.

El viaje fue gloriosamente lírico, durante todo el trayecto bajo un cielo azulísimo, tan azul que parecía una pizarra. Lamentamos no haber podido traer a mi suegro Horacio, pero aún él tiene que velar por la atención de Albania, quien ya tiene tres hijos fuera del país. En el próximo viaje, que será para la tercera semana de agosto, sí lo tendremos con nosotros, a Horacio y Albania, además de Miguel, Rebeca y Paola.

Por cierto, le comento a María Eugenia que yo para nada me opongo a que la gente salga del país y que eso, por otro lado, no es para decir que es algo que el gobierno esté provocando ni mucho menos que lo desee. Hay quienes mejoran al trasplantarse a otras tierras, como ocurre con ciertas plantas. Aunque no hay que desconocer que esta situación de insidioso acoso ha sido de verdadero pánico: uno todos los días se pregunta ¿y ahora qué vendrá? ¿hasta cuándo este horror? pocas veces en la historia se ha visto un ataque tan persistente y despiadado por parte de Estados Unidos contra un país. Verdaderamente que ni a Vietnam se le atacó con tanta saña aunque se matara de otra manera. De modo que muchos jóvenes, hasta no muy jóvenes, han salido por el mundo a aventurarse, a correr suerte, a abrirse camino de otra manera.

Los pueblos se forman y se hacen de migraciones, y a veces de grandes migraciones, y no hay ninguna duda que en América Latina esas grandes migraciones las ha provocado en las últimas décadas la política expoliadora de nuestros recursos por parte de Estados Unidos. Así como Europa las ha creado desde hace siglos en África y el Medio Oriente. Los casos de Libia, Siria, Afganistán e Irak son patéticos ejemplos de los últimos desgarros en estas regiones.

Y no se puede ocultar que contra nosotros se está haciendo una guerra atroz, inclemente, continuada, criminal. No se puede impunemente en el mundo estar en desacuerdo con el gobierno de Estados Unidos sin pagarlo bien caro, por eso tantos mandatarios en el mundo tiemblan de horror apenas la Casa Blanca emite una amenaza, una sanción: son dueños del mayor arsenal atómico del planeta y además dueños del míster DÓLAR. Y no hay un solo país en nuestro hemisferio que no haya recibido, en algún momento de su historia, un bestial ataque por parte de este monstruoso sistema, simplemente por no comulgar con él en alguno de sus intereses.

He escuchado a Diosdado Cabello en el Foro de Sao Paulo, diciendo que nosotros en Venezuela nos estamos preparando para una guerra absoluta con Estados Unidos.

Casi llegando a Canaguá nos desviamos hacia el punto de El Valle de la Luna: cruzamos un antiguo puentecito bastante maltratado por los años, y luego comenzamos el ascenso por un serpenteante camino que a la vez va bordeando un soberbio abismo. Presentimos ya los latidos de Solita, nerviosa y asomada por la cerca. Nos encontramos al señor Antonio que está secando café. Pasamos por donde Silvio. Cruzamos por unos limoneros y platanales. Cogemos hacia el culebrero senderito desde el que a lo lejos ya se aprecian los bordes que dan al río, junto a nuestra casita al fondo. Y los gemidos intensos de la perra.

La suprema emoción al llegar es ver y saludar a Solita quien por pura intuición lleva rato esperando nuestra llegada desde los preparativos del viaje. Por la aldea nos dicen que la oyen ladrar y quejarse, y entonces comentan: "- Esta gente como que está por venir…".

El sonido del motor de nuestra camioneta como que está conectado a sus nervios, y entonces se forma aquel gran alboroto de carreras de un lado a otro, ella que por naturaleza es un galgo veloz y vigoroso. Da tales saltos que al tratar de besarnos nos llega a la cabeza, que corre loca y desesperadamente en medio de un gran temblor, por todos lados. Una emoción con temblores digo, y aullidos, que alertan a toda la comarca de que ya hemos llegado. Todo tan intenso en ella que uno no sabe cómo es que no le da un infarto.

Apenas llegamos, pues, le hicimos una revisión a las matas, viendo que el monte ha crecido nuevamente y que algunas maticas del último café que sembramos están con sus hojas medio quemadas, apagadas. Las matas de limón algo decaídas, lo mismo el naranjo y el mandarino. En el cambural sólo nos queda un racimo que estará bien bajarlo para cuando vengan los suegros. La granadina ha cogido alguna fuerza pero no despega como debe; vimos pocas moras, el maíz ha crecido en estas últimas tres semanas que no estuvimos aquí al menos unos siete centímetros. La mata de navidad se puso hermosa. Los rábanos se empulparon como si fuesen melones, y aún no vemos que sus hojas echen flores. El tomatico no se dio como esperábamos y al brócoli está cundido de pequeños gusanillos verdes. Hay que ver mañana cómo está el calabacín, la berenjena, el cilantro, el pimentón y la remolacha.

Hemos traído semillas de aguacate, ají dulce, naranja y lechosa.

En este viaje hemos armado tres cajas de libros que estaban en casa de Carmen. Tenemos cargas de libros en tantas casas de las que hemos capitulado….

Apenas descendimos de la camioneta, apareció Engracia, nuestra vecina, con un plato de comida con carne de cochino frito, arroz y cambures sancochados. Buen recibimiento, porque en el "saco" sólo traíamos una arepa con queso que remojamos con agua panela.

Casualmente ayer, el marido de Engracia sacrificó una res y nos ha ofrecido vendernos carne. Nosotros en esta oportunidad traemos de Mérida cuatro kilos de sardinas y algunas panelas para lo del canjeo o el trueque. Le vamos a cambiar dos kilos de sardinas por dos de carne. Claro, es sardina que viene del Estado Sucre, nada menos. ¿Y cuándo esta gente come sardinas por estas montañas, a casi cinco horas de Mérida? Bueno, hay que reconocer que por aquí hay operativos de todo tipo y están recibiendo el CLAP cada quince días, mientras en Mérida en algunos sectores sólo lo recibimos cada seis meses.

Pasa Neptalí en su moto:

¡Bienvenido, profesor!

Saludos.

Mire, dígale a Marcolina que nos visite que ya le tenemos las fotos que les prometimos.

Más tarde se presenta Engracia con otro obsequio fabuloso: un plato desbordado con hígado de vaca. Servirá para el almuerzo de mañana.

Me pongo de inmediato a limpiar el terreno que da con la cerca de la vecina Engracia. Es muy pedregoso y el palín se resiente con las piedras y resbala constantemente. El monte es implacable y como se enreda feroz en el maíz, la mata de higo, la de orégano, la de garbancillo y la cayena pues hay que utilizar la piqueta. Apenas la tarde me da tiempo para limpiar un corto corredor.

Llega Ángel de visita y aprovechamos para intercambiarle dos panela por un kilo de queso. Le mandamos con él dos panelas a Manuel. Cuando llega visita, de inmediato Solita se pone a........

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