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¡Crudas revelaciones!: Colombia sabe que en una guerra lleva las de perder…

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12.09.2019

Se sabe que una guerra la deciden la moral de los pueblos y de los ejércitos en combate. A raíz de la muerte del Libertador y la desintegración de la Gran Colombia, en 1830, el territorio de la Nueva Granada quedó en mano de una banda criminal liderada por Francisco de Paula Santander, y entre los que se encontraban los homicidas José María Obando y José Hilario López, asesinos de Sucre, y que posteriormente llegarían a ser presidentes de ese desgarrado y descuartizado territorio. La Nueva Granada a partir de 1830, volvía a su al formato de su antiguo virreinato (buscando además de la protección de España, un imperio que la tutelase), pero ahora en manos de traidores de la estirpe de Santander.

El canalla y traidor Florentino González, furibundo seguidor de las ideas liberales del filósofo inglés Jeremías Bentham, y quien llegó a escribir un tratado de Derecho que fue texto de obligada lectura en nuestras universidades (de Venezuela y Colombia), participó en el atentado contra el Libertador en 1825. A partir de 1830, Florentino González esbozó el proyecto de que la Nueva Granada debía entregarse en brazos de la Norteamérica gringa, porque, argumentaba, que como nación independiente NO TENÍA FUTURO… El otro ideólogo liberal neogranadino de nombre Francisco Soto, sostenía desde entonces que Panamá debía cedérsele a los gringos. Es decir, que desde 1830, comenzó un proceso de entrega por pedazos, ideológica, territorial y políticamente de la Nueva Granada al imperio norteamericano.

Ahora bien, en el actual conflicto con Venezuela, ante todo, el ejército colombiano está profundamente corrompido con altos oficiales mercenarios, entrenados en la Escuela de las Américas, que han trabajado por contratos para empresas militares privadas como la BLACKWATER (EPSD o PMC), y que funcionan exclusivamente como fuerzas represivas, de ocupación, en su propio país. Colombia lleva casi doscientos años, desde que asesinaron a Sucre en Berruecos, en una pertinaz guerra intestina sin posibilidad, mientras gobierne la oligarquía, de una solución.

Las fuerzas militares colombianas, esencialmente formadas para servir a los intereses norteamericanos, están concentradas exclusivamente en atacar a las guerrillas, y todo sus equipamiento, entrenamiento y logística tiene que ver con estrategias para desenvolverse en la selva y preparados para ataques por sorpresa de grupos llamados "irregulares". No están entrenadas para un enfrentamiento directo y multidimensional de fuerzas de todo tipo con otro país.

Colombia quiere ir a una guerra contra Venezuela contando con el TIAR y la OTAN, y fundamentalmente apoyado por las once bases norteamericanas en su territorio, y además con fuerzas brasileñas y guyanesas, mercenarios peruanos, venezolanos, ecuatorianos, argentinos y chilenos.

Lo primero que debe entenderse es que Colombia nos es una unidad político-territorial como tal. Colombia no puede responder integralmente, política y moralmente ante un ataque bélico, porque es un estado desarticulado, desencajado, con multitud de fuerzas contrarias que en una guerra no podría controlar. Al contrario, entraría en una fase desintegradora muy peligrosa ante fuerzas guerrilleras y paramilitares, debilitándose gravemente sus fuentes de riqueza concentradas casi exclusivamente en el negocio del narcotráfico, y en general con una población altamente descreída de la política, de una historia que........

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