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Andrés Eloy Blanco y el ensalzamiento de los milicianos

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05.04.2026

La supremacía de las Naciones que han pretendido creerse los amos del mundo, no han dejado de reservarse tales entrometimientos, irrespetando la soberanía de los pueblos y, de esta manera, establecer los mecanismos de colonización en todos los ámbitos, estableciéndose nuevos hábitos de vida a través de ese fenómeno llamado transculturación, imperante para las generaciones presentes y las sucesivas que, en ciertas ocasiones, han tratado de invisibilizar las raíces originarias de una comunidad determinada. Se hace necesario realizar un pasaje de la Biblia, cuando se refiere a la mixtura de maltratos y dogmatismos de los invasores que se implantaron en la llamada "Tierra Santa". Según la hermenéutica, las tierras oprimidas presentaron una fuerte contención con el propósito de salvaguardar la inclinación de su supervivencia. Esto último no nació como un capricho: fue la unión inexorable de cada uno de los habitantes. Aún no se conocía el vocablo Milicianos.

La milicia surge como un Derecho natural del hombre. No se trata, solamente, de un decreto o de un hecho, propiamente, jurídico bajo ciertos criterios de normas y preceptos que deben seguirse para mantener y conservar la paz. La participación activa del pueblo, en sus comienzos históricos, partiendo de la antigüedad, donde la ausencia de protagonismo activo del pueblo contribuía a la esclavitud y la muerte. Con el devenir del tiempo, los habitantes de cada región renovaban su defensa, velaban por la integridad de su territorio, utilizando las técnicas propias de sus costumbres y los medios de protegerse, utilizando sus genuinos recursos naturales ante el conquistador que, muchas veces, aun de su superioridad material, eran vencidos en el terreno del invadido. Era como especie de una renovación espiritual y somática de cada uno de los habitantes. La voluntad de toda una ciudadanía era imprescindible. Se imponía la autodefensa, la concepción ineludible de Patria.

Ciertamente, así lo vio Andrés Eloy Blanco, en una hora histórica, en el momento que le correspondió vivir, en su letra al himno de Acción Democrática lo plasmaba así: "Adelante. ¡A luchar milicianos!" a la voz de la revolución. Libre y nuestra patria en las manos de su pueblo, por fuerza y razón". En sus versos menciona la paz y la Ley, sin amos que lo puedan dirigir, alejado de toda ofensa del opresor. Imploraba la justicia, el trabajo, tierra y pan para la población. Clamaba por el hombre de la selva, del llano, de la montaña en conjunto por el bienestar ciudadano. Se le cantaba y elogiaba a la mujer en fiel defensa de su territorio. Mujer que se le rendía culto, hasta para agarrar el fusil. La unión cívico militar, puesta de manifiesto por el autor en su canto, fue inspiración para alentar a la defensa de la soberanía, a la autodeterminación de los pueblos y el espíritu de un mundo mejor. Letra que alentaba hasta la participación del hijo en la defensa, cuando caía el padre luchador.

Para cerrar, hoy, contraopiniones se escuchan de la milicia venezolana, sin considerar que, ella marca un inicio, sobre todo, en los países latinos. En el caso de Argentina, éstas surgen para contener la reconquista de la ciudad de Buenos Aires. El General realista Valdés, llegó a decir: "A este pueblo no lo conquistaremos nunca". En Bolivia, se reunieron los milicianos, en la plaza mayor, para defender las posiciones con cañones de artillería. En Colombia, durante la autarquía, fueron incorporados al ejército Libertador. En el caso de Chile, los Mapuches arremetieron una gran defensa en pro de sus territorios. En Perú, ya, venían de la tradición virreinal. La postura venezolana, la creación de los cuerpos de milicia adquirió gran relevancia, a tal hecho, que Simón Bolívar egresó como Subteniente de un batallón de milicias. Por ello, no debiera levantarse tanto ruido sobre estos cuerpos, cuando el poeta, compatriota, Andrés Eloy ensalzaba la participación de los milicianos.

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