El imperialismo entendió el termidor venezolano antes que la izquierda |
El sobrevuelo de aeronaves estadounidenses en Caracas, con Ospreys aterrizando en la embajada, marines desplegados y el jefe del Comando Sur operando en el centro político del país, no es un simple simulacro ni un ejercicio técnico de cooperación. Es una demostración abierta de poder imperial sobre un Estado que durante años se reivindicó como bastión antiimperialista.
Lo fundamental no es el procedimiento militar ni su justificación oficial, sino su contenido histórico real, la normalización de la presencia militar estadounidense en el espacio político de la capital venezolana. Esa normalización expresa un cambio cualitativo en la relación entre el Estado venezolano y el imperialismo, que ya no se basa en la confrontación estratégica, sino en la adaptación y la gestión mutua de intereses.
Esto no es un hecho aislado ni una decisión coyuntural. Es la consecuencia directa de una transformación interna, la cristalización de una nueva clase dominante surgida del propio aparato estatal, que ha abandonado cualquier horizonte de ruptura con el capital y opera como administradora de una recomposición capitalista en condiciones de crisis. En ese marco, la relación con el imperialismo deja de ser antagónica en términos históricos y pasa a ser funcional, negociada y, en ciertos niveles, incluso coordinada.
Lo que se expresa en el cielo de Caracas no es fuerza militar en abstracto, sino la traducción geopolítica de un proceso de termidor. La estabilización de un nuevo equilibrio de clase en el que el antiguo discurso antiimperialista sobrevive como forma ideológica, mientras su contenido material ha sido vaciado por la integración práctica al orden capitalista internacional.
Del discurso antiimperialista a la gestión capitalista
Durante más de dos décadas, el chavismo sin Chávez construyó su legitimidad sobre una narrativa de ruptura con el imperialismo. Sin embargo, esa narrativa funcionó cada vez más como envoltura ideológica de un proceso material completamente distinto.
La crisis económica prolongada, el colapso productivo, el........