La diferencia entre vivir y existir |
Los argentinos estamos atravesando una etapa de la vida política y social que oscila entre la angustia y la resignación, en un mundo convulso en general y una vida individual alterada, con incertidumbre y sin proyectos que puedan consolidarse, lo cual lleva a reflexionar sobre la vida misma.
La elevada cantidad de suicidios es un dato de la realidad, tanto sanitaria de salud mental, como sociológica del comportamiento tanto empático, como distópico en la inserción social de las personas, en cuanto a su comunidad, dado que el aislamiento en la multitud es doblemente doloroso.
Éste artículo que no quiere profundizar en el terreno psicológico, sino en el plano político, comienza con el interrogante del cómo pararse, con que mirada y perspectiva ante los acontecimientos que a diario nos conmueven, tanto en afectación directa, en lo personal, como en el entorno en el cual desarrollamos nuestras vidas, además de una lluvia de informaciones no siempre veraces, la mayoría sesgadas y manipuladas, mentirosas en muchos casos, que alteran profundamente nuestras emociones, es más están destinadas a ese fin.
Es que el mundo que vivimos tiene poco que ver con el que conocimos, aun en las jóvenes generaciones, los cambios tienen una velocidad imposible de seguir al ritmo de los avances, con la imposición de hacerlo si o sí, como una amenaza de "quedar fuera del mundo", como si la virtualidad fuese el mundo real, con lo cual los afectos........