El día que volvió a rugir la Pachamama
Trato de imaginar cómo se narrará esto en el mañana: después de 27 años de aquel fatídico terremoto del 25 de enero de 1999 —cuando a la una y diez de la tarde de un lunes en sol canicular la tierra se quebró, dejando cerca de dos mil fallecidos en el Eje Cafetero y sepultando al Quindío en el dolor—, pocos pensaron que la historia volvería a repetirse.
Sin embargo, el 10 de agosto de 2026, la Pachamama volvió a rugir. Un sismo de magnitud 7,4 a 103 kilómetros de profundidad sacudió de nuevo el territorio. Las cifras y las estadísticas hablarán por sí solas en los libros de historia, pero el fondo de este acontecimiento va mucho más allá de los números.
Este evento futuro no será otra cosa que el eco desgarrador de una Tierra que grita desesperada. En su sabiduría milenaria, la madre naturaleza busca restablecer el equilibrio y reclamar respeto por la Casa Común. No puedo evitar evocar al gran cosmógrafo Carl Sagan en su célebre reflexión sobre el «punto azul pálido»: «La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida... esto recalca nuestra responsabilidad de tratarnos mejor los unos a los otros, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre........
