Estados Unidos usa el recurso de sitiar el Estrecho de Ormuz |
Tras haber perdido decenas de aeronaves y recibir daños en muchas de sus bases en el medio oriente, Estados Unidos ha echado mano de una de las estrategias más antiguas en el arte de la guerra y está tratando de doblegar a Irán poniendo sitio al estrecho de Ormuz, con el efecto práctico de acorralar al mundo entero.
Con el actual recurso bélico, EEUU pasa de reclamar que abriera el estrecho estratégico para el comercio mundial de hidrocarburos a ser el que pretende cerrarlo y amenaza a todos los países que perseguirá y hasta podría capturar los barcos que evadan su bloqueo.
En el caso de Irán, la amenaza es más grave. La Casa Blanca ha anunciado que destruirá con misiles cualquier barco iraní que navegue cerca de la zona, porque tiene el objetivo declarado de impedir que ese país pueda vender petróleo.
No le faltan críticos al intento de Washington de continuar la guerra en lugar de apostar a la negociación diplomática y entre los países que han levantado la voz de alarma están Inglaterra, España, Francia, Alemania, Rusia y China. Hasta el Vaticano se ha expresado contra "el delirio de creerse omnipotente", lo que le ha valido comentarios agrios por parte de la Casa Blanca.
Fuera del ámbito de los discursos y las retóricas, resaltan varios asuntos materiales, que, en buena medida se hicieron muy visibles en la etapa anterior previa a la tregua, pero que ahora se transforman y se complican.
El primer problema material es el de las pérdidas de EEUU en la etapa que, más o menos, acaba de concluir. Ese problema es el de la degradación de las fuerzas militares estadounidenses, que ya algunos analistas indican podría tener repercusión en la etapa por venir de la aventura para renovar y apuntalar el dominio sobre el mundo, como la ya anticipada ofensiva contra Rusia y China.
En apenas cuarenta y tantos días de la expedición contra Irán, han sido destruidas o averiadas por lo menos cincuenta aeronaves estadounidenses. Sin contar las perdidas por su aliado Israel, ha tenido pérdidas de 50 aeronaves, 24 de ellas los costosos drones MQ-9 Reaper, cuatro F-15 E Srike Eagle, ocho KC 135 Stratotanker, dos E-3G Sentry, dos NC-130J Commado II, un F-35ª, más los helicópteros CH-47 F Chinehook, de los que perdió uno, dos HH-60 W Jolly Green, cuatro MH-GM Little Bud y, el avión MQ Tritón, caído precisamente en el estrecho de Ormuz.
A esas pérdidas en naves destruidas o averiadas, se suman los ataques sufridos en las 27 bases estadounidenses en el medio oriente, de las cuales se calcula que al menos 13 han quedado inhabitables, las destrucciones de costosos radares, así como los daños sufridos en el portaaviones USS Gerald Ford, así también los daños por misiles y drones contra hoteles y otros edificios usados como refugio por las fuerzas armadas, y, los sufridos por centros de almacenamiento y control de datos, además de los recibidos por la sede del comando de la quinta flota.
Otro aspecto material es el del petróleo, el gas natural y otros suministros.
La situación del petróleo es particularmente reveladora. Si bien por el estrecho de Ormuz pasaba antes de la guerra el 20 por ciento de los suministros de petróleo del mundo, su cierre y control por Irán no afectó directamente a EEUU, ya que cerca del 85 por ciento de dichas exportaciones tenían como destino China, India y los países del sureste de Asia.
Mientras tanto, EEUU produce un estimado diario de 22 millones de barriles de petróleo, suficiente para cubrir toda la demanda de su mercado interno y queda un par de millones. Esa producción diaria estadounidense equivale a cerca del 20 por ciento de 100 millones de barriles diarios de petróleo que se producen en el todo el mundo.
Rusia, por su parte, tiene una producción de más de 10,5 millones de barriles diarios, de los cuales consume menos de tres millones, por lo que es en la práctica mayor potencia en el mercado mundial que EEUU. Lo mismo pasa con Arabia Saudita, que produce 10,8 millones diarios y la gran mayoría se destina a exportación.
El caso de China es uno muy particular, pues, aunque tiene una producción de más de cinco millones de barriles diariamente, su consumo de petróleo es de cerca de 16 millones de barriles. En el caso de China, sin embargo, su gran fuerza como productor y exportador de medios de energía renovable, le dan capacidad para apalancar el mercado mundial a su favor.
De los países del medio oriente, el mayor productor es Arabia Saudita, con 10,8 millones de barriles diarios. Los demás países de la región del Golfo Pérsico -Irán y los reinos árabes- tienen una producción diaria conjunta calculada en casi 20 millones, de los cuales 4,5 corresponden a Irak y 4,6 millones a Irán.
La otra mitad de la producción petrolera se reparte de manera desigual en el resto de los países del mundo, cuyas economías dependen de importaciones petroleras. La producción europea, por ejemplo, es casi nominal en comparación de la demanda de hidrocarburos que tienen las sofisticadas economías de esa parte del mundo.
América Latina tiene una situación mixta. Tiene una producción total calculada en casi 10 millones de barriles diarios, de los cuales 4,3 millones corresponden a la producción diaria de Brasil y cerca de dos millones a la de México, mientras que Venezuela tiene una producción diaria de casi un millón de barriles.
Desde el punto de vista de la Casa Blanca, la situación del estrecho de Ormuz no sólo le brinda la oportunidad de derrotar a Irán, sino de arrodillar ante el poderío "imparable" aeronaval de EEUU a todo el mundo con el control estricto y efectivo de ese estrecho de cerca de 200 kilómetros que une el golfo Persico y el golfo de Omán.