Colombia: Abelardo expide 11 decretos para la reconstrucción: mucho poder, poca transparencia
A un mes del poderoso sismo que golpeó el occidente colombiano, dejando una estela de destrucción en más de 500.000 personas, cerca de 400 municipios y 15 departamentos, el Gobierno de Abelardo ha expedido 11 decretos para construir el andamiaje institucional, financiero y administrativo de la reconstrucción.
Sobre el papel, las medidas parecen responder a una necesidad evidente: reconstruir hospitales, colegios, viviendas, vías, acueductos, alcantarillados, redes eléctricas, infraestructura productiva y recuperar las economías locales.
Pero detrás de esta arquitectura normativa aparece una pregunta mucho más incómoda:
¿quién va a controlar los enormes recursos que se movilizarán para la reconstrucción y quién vigilará las decisiones que se adopten en su nombre?
Ese es el verdadero asunto.
El propósito de este análisis es examinar los principales contenidos de los decretos y, sobre todo, identificar los riesgos para el control fiscal, la transparencia, la descentralización y la participación ciudadana.
La emergencia no puede convertirse en una zona de excepción para la contratación opaca ni en una oportunidad para concentrar en el Gobierno nacional decisiones que deberían estar sometidas al escrutinio de las comunidades.
El Fondo Milagro: el corazón financiero de la reconstrucción.
El Decreto 1379 crea el llamado Fondo Milagro como un patrimonio autónomo. Será una bolsa de recursos administrada mediante un contrato de fiducia mercantil, destinada a financiar asistencia humanitaria, recuperación, rehabilitación, reconstrucción, reactivación económica y reducción del riesgo.
El alcance es extraordinariamente amplio.
El Fondo podrá financiar estudios, diseños, obras, interventorías y gerencias; reconstruir hospitales, colegios, vías, acueductos, redes de energía y telecomunicaciones; financiar vivienda y desarrollar proyectos de reactivación económica.
Es decir, el Fondo no será simplemente una caja para atender la emergencia: será uno de los principales centros de decisión de la reconstrucción nacional.
Y ahí comienza el problema.
Su financiación podrá provenir del Presupuesto General de la Nación, donaciones, cooperación internacional, operaciones de crédito público, aportes de entidades territoriales y particulares y rendimientos financieros. Su dirección quedará en manos de un Consejo Directivo integrado mayoritariamente por representantes del Presidente.
La pregunta inevitable es si una estructura con semejante concentración de recursos y competencias tendrá suficientes contrapesos institucionales.
El riesgo no está en crear un fondo para la reconstrucción. El riesgo está en construir un poderoso centro financiero y contractual con controles ciudadanos débiles.
Derecho privado: rapidez sí, pero ¿a qué precio?
Uno de los aspectos más sensibles del Decreto 1379 es que el Fondo se rige por el derecho privado.
Eso permite agilizar la contratación y escapar de buena parte de los procedimientos ordinarios de la contratación estatal, bajo el argumento razonable de que una emergencia exige rapidez.
Pero la velocidad no puede confundirse con ausencia de controles.
Precisamente cuando hay grandes cantidades de dinero, contratación acelerada y una situación de emergencia, aumentan los riesgos de corrupción, sobrecostos, direccionamiento contractual, conflictos de interés, concentración de proveedores y captura política de las decisiones.
Por eso resulta insuficiente decir que habrá una firma internacional de auditoría y que continuará la vigilancia de la Contraloría.
¿dónde están las veedurías ciudadanas, las auditorías visibles, los mecanismos de acceso público a la información y los instrumentos de seguimiento comunitario a cada proyecto?
El propio diseño del Fondo debería incorporar desde el comienzo mecanismos de participación y vigilancia social.
No basta con auditar después de gastado el dinero.
El control debe empezar antes de contratar.
El verdadero problema: ¿cuánto dinero habrá?
Los decretos establecen numerosas fuentes de financiación, pero dejan abierta una de las preguntas esenciales: ¿cuánto dinero habrá realmente disponible para........
