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Soberanía y Unidad Nacional

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20.12.2025

Soberanía y Unidad Nacional

 

La soberanía es una moneda de doble cara

La legitimidad es la cualidad moral y política que otorga a un líder o gobierno la autoridad moral o autoritas que hace posible, que su autoridad como gobernante sea aceptada y reconocida libremente por una parte significativa de la población, dependiendo de la percepción que exista de su desempeño en las mayorías. Si su comportamiento se corresponde con lo que de él o de ella se esperade su gestión, teniendo en cuenta los principios éticos y valores que predominan en la sociedad y la eficacia, transparencia, probidad y apego a la democracia. La legitimidad se puede ganar demostrando vocación de servicio, idoneidad, honestidad y responsabilidad en el ejercicio del liderazgo político y la gestión pública, pero también se podría perder por ejemplo cuando se actúa en contra de los intereses de la Nación violando la Constitución. Mientras la “legitimidad de origen” emana de la voluntad popular a través del voto y responde a “expectativas prometedoras” que se gestan en la opinión pública, la “legitimidad del desempeño” depende de la valoración que hace el colectivo social de la actuación del líder, en cualquier circunstancia, actuando como gobierno o como opositor.

Si un gobierno usurpa la soberanía popular y no tiene legitimidad de origen, no por ello el Estado y sus instituciones dejan de existir. Aún en esas condiciones precarias la soberanía popular no se pierde, aunque transitoriamente haya sido desconocida, tal como ocurrió en las elecciones presidenciales del 28/7/24, cuando el CNE violó el debido proceso pautado en la Constitución y la ley, en la gestión de dichos comicios. Pero siempre será posible recuperarla a través de la presión social y política generada desde la sociedad para restablecer la democracia y la Constitución. No obstante, la soberanía nacional si podría perderse en caso de que EEUU terminase por intervenir militarmente nuestro país, con el fin de controlar el territorio nacional para saquear nuestro petróleo y demás recursos naturales estratégicos como pretende e instalar un régimen neocolonial tutelado desde Washington. La soberanía es indivisible y podría semejarse a una moneda que tiene dos caras: una corresponde a la soberanía popular y la otra a la soberanía nacional. De tal manera que la soberanía popular es inherente solo al Estado democrático y la soberanía nacional, entendida como la facultad del Estado y la Nación de autodeterminarse, supone la independencia de ambos. Pero si el Estado pierde su independencia al subordinarse a una potencia extranjera, la soberanía popular también cesa al perder su cualidad........

© Aporrea