El perdón

Entré a la Ermita del Carmen en el casco histórico de La Guaira. Llegué a esta ermita no por pura casualidad, tampoco para pedir un milagro. La razón de mi visita justo a esta ermita no era para pedir un favor milagroso, porque en el fondo, lo que quería no estaba en manos de Dios, o sabía yo que Dios no tiene mucho interés en esto o estuvo muy comprometido con lo que pasa, a través de la Conferencia Episcopal, que por ahora abandonó (aparentemente) la política.

Simplemente quería asegurarme de tomar el mejor sitio para lo que me proponía. Si este no era el mejor sitio, seguro era el sitio ideal.

Esta ermita, en 1842, sirvió para darle la bienvenida a los restos de Bolívar y tenerlo en capilla ardiente, después de haber llegado de Santa Marta, donde pasó sus últimos y angustiantes días.........

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