Un inesperado invasor cultural. Recordando a Fernando Díaz Plaja. Las Escuelas de cuadros, chinas y cubanas

Nota: Este trabajo forma parte de un libro que algún día pudiera publicarse, aunque algunas partes de él, lo han sido, como artículos en Aporrea y otros medios. Es una contribución que estuvo destinada, en primer momento a advertir, a los herederos de Chávez, no incurriesen en viejos errores. Lo pongo o repongo, con el fin de ayudar a comprender que, lo acontecido, pudiera haber resultado en causa de abundantes, equivocados procederes que, hasta contribuyeron a poner en posiciones destacadas del gobierno y partido a personajes de poca pertinencia y demasiado "fieles y disciplinados", que, por serlo, actuaron de acuerdo a su formación e intereses personales, ajenos a los orígenes del PSUV, el pueblo y lo que demanda la idea del cambio. Pues no siempre la mala voluntad, planes siniestros, son causales de derrotas y frustraciones. Por lo que, al mismo tiempo, contribuyeron a convertir a ese partido, en uno por demás "disciplinado, conformista y discreto", no uno revolucionario y "malcriado".

Esta es sólo una de las tantas cosas dignas de tomar en cuenta, como eso de pretender que los líderes, de nuestras comunidades fuesen formados en escuelas con una "cultura" distinta a la suya, una disciplina por demás discreta, sin contacto con lo que debían ser sus espacios naturales y quizás, hasta bajo concepciones no inherentes a nuestra realidad y gente a la que se lideraría. La resultante pudo ser un liderazgo tecnocrático, muy disciplinado, hasta para ocupar en distintos espacios gubernamentales funciones primordiales, pero sin conciencia de la obligación, primero con la gente, circunstancia propia y determinante para ejercer liderazgo y cuidar el rumbo del partido. Pues el liderazgo comienza por vincularse a la gente y sus problemas; sentirlos y, por ello, disponerse a trabajar en función de ella y ellos. Llegar arriba demanda mayor compromiso, amor y conocimiento para proceder.

Por allá por el año 2009, antes de la muerte del presidente Hugo Chávez, se anunció, que el PSUV enviaría a cierta cantidad de jóvenes a China a formarse "como cuadros del partido". Ante aquel anuncio, escribimos el artículo que sigue, que apareció en distintos medios. Y vuelvo sobre esto, porque críticos del gobierno y PSUV, antes partidarios de aquel y miembros de este, no le dan importancia a asuntos como este. Por estar interesados en vender la imagen, la narrativa que, la decadencia de ese liderazgo, no es de vieja data, sino comenzó con Maduro. Al contrario, explica cómo al morir Chávez, no emerge una dirigencia partidista y hasta sindical, en actitud crítica como corresponde sino plegada, servicial al gobierno.

Y quienes después fueron yéndose, resultaron de prácticas que ellos convalidaron. Por eso, de temas como este y la verticalización, el despojo de los derechos de los militantes, el de ser participativos y protagónicos, también hay que abordar.

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Aquí se deben formar los cuadros revolucionarios del Psuv

Hay una curiosa obra de Fernando Díaz Plaja, editada por allá por 1966, titulada "El español y los siete pecados capitales", en la cual se cuenta una anécdota que he recordado mucho en estos días, cuando se ha hablado de enviar jóvenes del PSUV, a "formarse como cuadros", según algunos, o a "curso de formación ideológica" otros, en escuelas del Partido Comunista Chino, para como dijeron los primeros, transferir "ese aprendizaje a la militancia" de la organización chavista. Es decir, pareciera que la meta era ideologizar a los jóvenes del PSUV de acuerdo a la cultura y estrategia china; no lo venezolano.

Cuenta el escritor arriba mencionado, que, en la época de Franco, fueron repatriados a España, con la venia del "Caudillo", un grupo de jóvenes, ingenieros casi todos, graduados en universidades soviéticas, territorio en el cual vivían desde la niñez, cuando sus padres, militantes del Partido Comunista Español, se fueron al exilio por la persecución de la dictadura. A los muchachos, muertos sus padres, le entró morriña y pidieron el regreso.

Aquellos jóvenes, llegados a España,........

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