Recordando a Mandela y Aníbal Nazoa. El diálogo por la LOT no puede darse entre miembros del mismo equipo |
Mandela, al asumir la presidencia de Sudáfrica, lo primero que hizo fue cumplir una formalidad, pues ya todo eso estaba previsto y determinado por fuerzas reales con más poder que él y el deseo de sus seguidores, se quitó toda vestimenta que lo identificaba con aquellas creencias traducidas y voceadas en consignas tan racistas, como las de los blancos que, hasta ese momento habían gobernado. Advirtió que era el presidente de un país y para un país con gente de los distintos grupos étnicos. Que tampoco se proponía cambiar lo existente de manera radical, por algo que no tenía a mano, ni existía en parte alguna. Y eso no le gustó a los dogmáticos, como su misma esposa o compañera más cercana, ni siquiera a los blancos, que esperaban y querían que él los persiguiese y apresase, tal como antes ellos habían hecho con los negros, para justificar ante el mundo derrocarlo.
Mandela se dejó llevar por su cultura y convicciones, por lo que, nada albergaba de racismo; en él, no había anidado lo dogmático y menos uno cargado de odio y deseos de venganza. Menos creía se trataba de cambiar muebles, pintar las paredes de otro color y llamar las cosas con nombres diferentes, acompañando esto con un discurso estrambótico y odioso para engañar incautos.
Aníbal Nazoa, en su comentario sobre "El poema hermético", dice que quien de esa manera escribe, herméticamente, "maneja el truco de hacer correr insistentemente la bola de quien no lo entienda es un ignorante, inculto, insensible, salvaje y peludo". Aunque en verdad, sucede muchas veces que él, el hermético, se formó herméticamente, como en una trampa de palabras rígidas, por lo que sólo puede repetir lo que leyó y no sabe o no puede hacerlas maleables. De donde se deduce que él mismo nada entiende. Y esos........