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Luchar por el salario, no afecta al gobierno. Es deber, necesidad permanente del trabajador y de todo partidario del cambio

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14.03.2026

El modelo capitalista, al margen del poder del Estado como inversionista, responde a la lógica y conducta del capital. El trabajador, participa en el proceso productivo, mediante su fuerza de trabajo. Por supuesto, la palabra fuerza, de uso común entre los luchadores sindicales o políticos, tiene una connotación diferente, como que incluye el talento, la experiencia y hasta otras cualidades particulares del trabajador; no es eso sólo un asunto cuantitativo. Por su aporte, recibe un pago, llamado salario, muy por debajo de lo que en realidad le corresponde.

Pero el trabajador, dentro del modelo, aparte de contribuir en alta medida en la elaboración de las mercancías, hasta su llegada y distribución en el mercado, es también un consumidor. Forma parte del mercado de muchas de las mercancías que se producen con su participación. De manera que, los capitalistas y simples productores, comerciantes, le necesitan como consumidor. Su salario deprimido, deprime el consumo, mercado y afecta a inversionistas, pequeños productores y comerciantes. Es decir, la lucha por el salario, en buena medida, es inherente a la sociedad toda; es como un estimulante para combatir la depresión, la paralización y hasta el retroceso.

Suelo mencionar o recordar, como Lincoln, cuando le correspondió emitir el decreto acerca de la abolición de la esclavitud en EEUU, dijo, refiriéndose a los "liberados", "vayan y reclamen los mejores salarios posibles". Aquel gesto no estaba dirigido sólo a favorecer a los esclavos, sino a los pequeños capitales, productores que necesitaban mano de obra, pero también un mercado consumidor de sus mercancías, que les permitiese crecer. Ese fue, sin duda, un salto fundamental, gigantesco en el crecimiento de la economía de EEUU, sobre todo la del norte.

La lucha por el salario ha sido llamada por muchos históricos luchadores y pensantes, de diversas maneras, una de ellas, la más usual, como "la bujía de los combates y del cambio". Pues el cambio sustantivo en el modelo social, no es posible si los trabajadores, la multitud no los conciben, planifican, imponen en la dirigencia, en el Estado y la comunidad toda a través de sus luchas, siempre asociadas a la lucha por las conquistas salariales.

Una sociedad donde los........

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