Hablando de una pertinente dirigencia partidista. El partido único, los puestos al margen y los distanciados
Haber vivido por años, despiertos casi siempre, como quienes somos insomnes, ayudados por los libros y los pensadores que hablan, nos permite aprender y aprehender. "La vaina está", como decimos al estilo coloquial, que uno esté abierto a la vida, siguiéndola hasta en detalles, le vea transcurrir y de ella tome lo que nos sirve y también lo que no, para no hacer uso racional de todo eso.
Si algo aprendí, es que cada generación y tiempo, tiene su liderazgo pertinente, lo que no quiere decir, que sea de su tiempo, puede ser uno nacido en años anteriores, lo que importa es que se corresponda con lo que se lucha y en el cómo. El dirigente puede ser un viejo, pero uno que estuvo presente en el espacio de lucha e intercambió y compartió con todos y en función del real acontecer. Hasta donde ello sea posible, en los detalles. Lo que hace a cada quien inherente a su tiempo, es haber aprehendido el movimiento, la realidad, en lo que está envuelto, tanto que se desempeña y baila de conformidad y al ritmo de la música.
Antes, en otros trabajos, he comentado como el MIR, sólo para hablar de este partido, porque fui de sus fundadores y viví de cerca su tragedia, al asumir la "armada", como forma "principal de lucha", cometió al mismo tiempo, dos errores garrafales.
El primero, estuvo en el diagnóstico y la formulación de la guerra como opción de lucha, en aquel momento, determinados quienes eso asumieron, por lo que ocurría en otros espacios. Y hasta por atender una exigencia de quienes eso habían planificado, en función de su realidad y conveniencia.
El cambio en la estrategia y forma de lucha, implicó mayores cosas que esas y hasta más significativas y trascendentes que, pocas veces, alguien haya tomado en cuenta, al momento de hacer los balances.
A manera de ejemplo empezaré por decir que, en el MIR, la adopción de la "lucha armada", como la preferencial y a la que se dedicó todo esfuerzo y recurso, de inmediato, produjo una división muy honda, pues buena parte de su dirigencia, con mucho liderazgo popular, como Domingo Alberto Rangel, se separó. Esto, de hecho, fue una merma de fuerza real, cuantitativa y bastante cualitativa.
Pero eso no quedó allí. Aquella decisión implicó que la dirigencia política, en los distintos frentes, de vieja data, desde los tiempos de AD, con vínculos estrechos con gente de la calle y el movimiento popular todo, pasó a jugar un rol secundario. El rol........
