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"Síndrome de Estocolmo" salarial, inherente a oposición extremista, gobierno y empresarios. Hora de revisar

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monday

Dos días atrás, una amiga, a través de X, me hizo mención de "El síndrome de Estocolmo". Casualmente, no hace mucho tiempo, tuve oportunidad de leer varios trabajos que tocan ese tema. En ellos se habla como operan en la mente humana, situaciones, como la de los rehenes por un asalto en un banco en Estocolmo; pasado apenas seis días, lo que habla más de la intensidad de los momentos compartidos que el tiempo, los retenidos a la fuerza en el banco, usados como piezas por sus captores, se convirtieron en cómplices de aquellos.

Un connotado psiquiatra, de la policía sueca, sentenció que, "El Síndrome de Estocolmo, es una reacción psicológica donde la que la víctima de un secuestro o retención en contra de su voluntad se desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo con su secuestrador o retenedor".

No obstante, es bueno tomar en cuenta que, en el caso de Estocolmo, los retenidos, es decir varios, lo fueron dado el cerco tendido a tiempo por las autoridades para defender el patrimonio del banco; siempre es esto lo fundamental y la gente bien lo sabe. En los atracadores no había disposición contra los rehenes, que lo fueron, por circunstancias, si se quiere, fortuitas o azarosas. Además, pese la naturaleza del acto ilegal, entre los captores y sus rehenes pudiera, como en efecto sucedió, haberse producido una relación amistosa, dado el tratamiento cordial entre ellos, que ambos factores tenían su vida en peligro, más si los últimos evalúan, como pudo haber sucedido, mal la actuación policial en el curso de las negociaciones, donde se pudo haber puesto más interés en el dinero que en la vida de las víctimas.

Tal diagnóstico se derivó del hecho que aquellos rehenes, en 1973, se negaron a declarar contra los asaltantes de un banco, en Estocolmo, supuestamente por los vínculos emocionales derivados de aquella operación, entre ellos y los asaltantes.

Tal diagnóstico, sirvió para que los abogados de la joven, Patricia Hearst, secuestrada en febrero de 1974, en California, quien apareció en abril del mismo año, apenas un mes y unos días después, participando en un atraco en un banco, apelaran al diagnóstico de "Síndrome de Estocolmo", a manera de defensa o excusa, para lograr su libertad. Lo que no lograron, en el primer intento, pero, no obstante, en febrero de 1979, fue indultada y puesta en libertad por el presidente Bill Clinton. Tómese en cuenta que, en su caso, no fue un simple inhibirse a declarar contra los asaltantes sino sumarse a ellos, quienes en ella depositaron su confianza. Tanto que, participó en varias acciones y hasta se exhibió como solidaria, con la "causa" de sus captores.

La decisión de Clinton, más por el Síndrome de Estocolmo, pudo haber estado determinada por lo que fue William Randholp Hearst, magnate estadounidense, dueño de cadenas periodísticas y político de destacada actuación, abuelo de la joven Patricia Hearst. Posiblemente, por lo que tanto que unía a Clinton y el abuelo, se generó ese supuesto síndrome de Estocolmo alegado antes por la defensa de la joven Hearst.

Después de leer, como ya dije una buena cantidad de versiones sobre el asunto, tomando en cuenta los antecedentes y origen de la joven, opté por pensar que hay que ser demasiado cuidadoso al diagnosticar en asuntos como ese. Pues, en el caso de Estocolmo, el diagnóstico inicial, sólo fue de pocos días, pero intenso. Y en el caso de la señorita Hearst, por supuesto, no soy psiquiatra ni psicólogo, sólo un simple maestro........

© Aporrea