El Laberinto de la Indefensión: Cuando la Justicia Comunal le da la espalda al ciudadano |
En este primer trimestre del año, un silencio sepulcral envuelve a las instituciones de justicia de base en Venezuela. Lo que deberían ser instancias de protección y mediación popular, se han convertido en muros de burocracia donde el ciudadano común —y especialmente el adulto mayor— choca contra la indiferencia de un Estado que parece haber dimitido de sus funciones más básicas.
El "Ruleteo" de la Injusticia
La escena es penosamente familiar: un ciudadano es difamado, humillado y casi agredido físicamente por el dueño de un comercio. Al buscar el amparo del Ministerio Público, la respuesta es un frío desvío hacia los Consejos Comunales o los Jueces de Paz. "Eso tienen que resolverlo allá", dicen las autoridades, convirtiendo la justicia en un juego de pasillo donde nadie asume la responsabilidad.
Es alarmante observar cómo, a pesar de que el Estado venezolano promulga con bombos y platillos leyes para la protección del Adulto Mayor, estas terminan siendo letra muerta. En la realidad de la calle, cualquier agresor se siente con el derecho de violentar el buen nombre de un tercero sin que exista el más mínimo precedente que castigue la falta de respeto y la calumnia.
Araure: ¿Seguridad Integral o Impunidad Documentada?
La experiencia personal en la Coordinación Municipal de Seguridad Integral Comunal de Araure (la antigua Prefectura) deja un sabor amargo. Es incomprensible que, ante una denuncia por difamación y amenaza de agresión, la prioridad de la justicia sea redactar un "acta de compromiso" que castiga a la víctima prohibiéndole el acceso a un local, en lugar de exigir pruebas al agresor o reparación moral al agredido.
Pareciera que el agredido terminó sinceramente este episodio deja un mal presedente.
Esta Coordinación Municipal a mi modo ver no busca solución, en mi denuncia solo se quedó a un saludo a la bandera que deja a futuro no acudir nunca jamás y tratar de resolver en otras instancias como es la Oficina Nacional para la Atención Integral a las Víctimas de las Violencia (Onaivv).
"En este país, cualquiera puede ofender sin la mínima humildad de aceptar sus errores, y lo más grave es que el ente público no tiene la voluntad de exigir civismo frente a un adulto mayor".
Una Institucionalidad en Crisis
La figura del Juez de Paz nace herida por la falta de legitimidad. ¿Cómo puede alguien representar a una comunidad de 3.000 votantes si fue electo por apenas un 15% del padrón? Peor aún, se ignora la Ley Orgánica de Justicia y Paz Comunal, que en su artículo 18 exige la renuncia a militancias políticas para garantizar la imparcialidad. La justicia comunal requiere profesionales del Derecho con sensibilidad humana, no fichas partidistas o militares retirados sin credencial académicas para ejercer cargo sin experiencias.
Es incomprensible escuchar de un juez Paz que las Actas de las reuniones deben ser escritas y redactadas por el afectado de la misma manera permitir cierre de calles para la celebración de cumpleaños que altera la tranquilidad vecinal más si es un Domingo en la noche.
Por otro lado, los Consejos Comunales hoy lucen como barcos a la deriva, paralizados por el miedo o la falta de objetivos claros y sin autonomía de gestion. Ha tenido que ser el periodismo ciudadano y las redes sociales quienes asuman el rol de "Voz del Pueblo", logrando —por ejemplo— que cese el vertido de basura en un camion ( abandonado) del dueño de un negocio aunque el problema de fondo (como vehículos que contaminan el ambiente) permanezca ante la mirada esquiva de la ley.
La Urgencia de la Justicia Real
La paz vecinal no se decreta; se construye con decisiones que tengan fuerza de ley y valor moral. Mientras el sistema permita que personas con delirios de superioridad atropellen al vecino sin consecuencias, el laberinto de la injusticia seguirá creciendo.
Los problemas de nuestras comunidades en Araure y en toda Venezuela deben ser escuchados por entes que administren la jurisprudencia con rigor. Solo cuando la ley deje de ser un papel mojado y se convierta en un escudo para el vulnerable, podremos decir que hay un camino seguro hacia la verdadera paz y justicia social.
Gracias mil gracias Aporrea la voz del pueblo......