Marco Rubio, la cruzada permanente contra Venezuela y Cuba |
Marco Rubio, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, no es un funcionario más en la política estadounidense. Su discurso constante contra los gobiernos de Venezuela y Cuba, su incansable retórica de confrontación y su influencia dentro de la política exterior estadounidense han sido factores determinantes en la escalada de tensiones entre Washington y nuestros países en los últimos años.
Rubio ha convertido la amenaza que representan los gobiernos, según él, en una causa personal y en el eje de su visión hemisférica. Entender por qué Rubio persigue esta agenda con tanta vehemencia requiere examinar hechos, conexiones políticas, narrativas ideológicas y las especulaciones que esa combinación despierta entre gobiernos soberanos que han sido blanco de sanciones, bloqueos y — ahora — operaciones militares.
1. Rubio y su narrativa personal: ideología, origen y enemigo ideológico
La trayectoria política de Rubio está profundamente marcada por su identidad como hijo de emigrantes cubanos exiliados. Esta biografía ha moldeado profundamente su visión de Cuba, que él describe no solo como una dictadura autoritaria, sino como "un peligro estructural para la estabilidad regional" y un aliado de grupos que — según él — amenazan la seguridad estadounidense. Rubio ha dicho que Cuba ayuda a grupos como FARC y ELN y que mantiene vínculos con Hamas y Hezbollah — por eso para él Cuba es "un Estado patrocinador del terrorismo".
Esa misma lógica se traslada a Venezuela: para Rubio, es un "narco-régimen" que ha convertido al Estado en un instrumento del crimen organizado y un foco de inmigración masiva que representa una crisis hemisférica.
Es crucial destacar que esta visión es profundamente ideológica. No se basa únicamente en análisis académicos o evaluaciones neutrales de la realidad venezolana o cubana: es una construcción que conecta autoritarismo, narcotráfico y amenazas transnacionales en una narrativa coherente para una audiencia estadounidense y global. Esta construcción ha servido como justificación para sanciones económicas, presiones diplomáticas y, ahora, para una presencia militar sin precedente en la región.
2. De la retórica a la práctica: sanciones, medidas y coerción económica
Rubio no se ha limitado a hablar fuerte. Desde posiciones de poder, primero como senador y luego como figura de influencia dentro de la administración estadounidense, ha promovido políticas concretas:
Cuba
Reinstauración de la "Cuba Restricted List", revirtiendo medidas de apertura que habían sido tomadas por la administración anterior. Esa lista prohíbe transacciones financieras con entidades cubanas relacionadas con las fuerzas armadas, inteligencia o seguridad, impactando directamente en la economía cubana y en las familias que dependen de remesas.
Rubio ha apoyado sanciones adicionales y restrictivas, incluyendo medidas contra proveedores de remesas y la re-clasificación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo.
Estas medidas no se presentan como simples sanciones: se justifican como castigo moral por violaciones a derechos humanos, migración forzada y represión política. Pero el resultado concreto ha sido un mayor aislamiento económico y social para Cuba, algo que el gobierno cubano ha denunciado como un intento deliberado de socavar la estabilidad interna de la isla.
Venezuela
Rubio empujó por sanciones "severas y escalables" contra el gobierno de Nicolás Maduro, entre otras cosas, debido a que Caracas no había tomado........