Petróleo y soberanía, un camino a la resistencia
El pasado 3 de enero Venezuela fue víctima de una incursión militar que dejó tras ella decenas de víctimas, daños materiales y la decapitación formal de la cabeza del Estado al ser secuestrado Nicolás Maduro. En Washington, pocas horas después, se comentaba las características y razones de la intervención y formalmente comentaba el propio presidente Trump: "El negocio del petróleo en Venezuela ha sido un fracaso, un fracaso total durante mucho tiempo…Vamos a tener nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses... gastar miles de millones de dólares, arreglar la infraestructura muy dañada... y empezar a generar dinero para el país."1
En el discurso de Trump de aquel día jamás se habló de democracia o de elecciones, solo de petróleo. Pocas horas después se anunció la compra de forma exclusiva de entre 30 a 50 millones de barriles por parte de Estados Unidos. Sobre este anuncio, Chris Wright actual secretario de Energía de EE. UU., fue aún más lejos y afirmó que Estados Unidos venderá el petróleo venezolano bloqueado en su totalidad "indefinidamente". Según el propio Wright, los recursos de estas ventas serian administrados por el gobierno estadounidense y eventualmente retornarían a Venezuela gracias a la adquisición de productos estadounidenses o de inversiones frescas.2
Por otra parte, Scott Bessent secretario del Tesoro de EE. UU., anunció la celebración de una reunión este viernes para dar marcha a un gran plan de inversiones y levantamiento de sanciones dirigidos a encausar estas inversiones.
En el marco nacional, las autoridades encargadas del manejo del Estado en Venezuela han dado pocas declaraciones sobre estas operaciones y convenios, aún bajo el riesgo de una nueva ola de ataques, y claramente afectados por los recientes eventos, actúan como un gobierno tutelado y EE.UU. como una potencia ocupante, aunque sin fuerzas militares en el terreno.
Para pensar esta disposición de dominio y accionar de control, debemos entender claramente los objetivos de EE.UU. en cuanto a su política exterior, en esta línea cabe simplemente citar un fragmento de la National Security Strategy of the United States of America 2025:
"La política exterior del Presidente Trump es pragmática sin ser "pragmatista", realista sin ser "realista", con principios sin ser "idealista", enérgica sin ser "belicista" (hawkish), y comedida sin ser "pacifista" (dovish). No se fundamenta en la ideología
1 https://www.economist.com/finance-and-economics/2026/01/04/donald-trumps-great-venezuelan-oil gamble
2 https://www.wsj.com/politics/policy/venezuela-to-give-u-s-up-to-50-million-barrels-of-oil-trump-says c964eb48
política tradicional. Está motivada sobre todo por lo que funciona para Estados Unidos o, en dos palabras, "America First" (Estados Unidos Primero)"
¿Cómo pensar el horizonte de los hidrocarburos en Venezuela y cómo entender la drástica medida bélica de EE. UU., para asegurar el control de nuestros yacimientos e instalaciones? ¿Es posible seguir hablando de soberanía real en las actuales decisiones y medidas de la dirigencia política? Para responder estas preguntas es importante dar un paseo por la situación de los hidrocarburos en la actualidad económica y la geopolítica actual.
El nuevo marco energético y las nuevas líneas estratégicas
Hablar de energía en la actualidad es sinónimo de hablar de hidrocarburos, específicamente petróleo y gas, que representan más del 60% del suministro de energía global y generan más de 5 billones de dólares anuales en beneficios e inversiones. De igual forma, se trata de hablar de una industria que necesita encontrar y explotar de 3.000 a 5.000 millones de barriles de petróleos nuevos al año, solo para compensar la declinación natural de los yacimientos petrolíferos que se produce en la actualidad.
Muchos dirán que estoy exagerando, que estamos al borde de una transición radical del patrón energético, que ya vemos carros eléctricos por todas partes y enormes campos eólicos y solares, entre otros. Para estos incautos es menester trascribir acá unas declaraciones del propio Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), dichas en 2019 al Comité de Energía del Senado de EE. UU.
"Incluso si todos los demás coches que se vendan en el mundo a partir de ahora fueran eléctricos, la demanda de petróleo seguiría creciendo. Los coches y los camiones ligeros (todoterrenos y camionetas), como se ha señalado antes, constituyen el 35% de la demanda mundial de petróleo; los coches solos, alrededor del 20%. El resto del consumo de transporte se destina a camiones pesados, barcos, trenes y aviones. Se esperaba que la flota mundial de aviones civiles, aunque más eficiente, se duplicara en 2040. Ahora, esa cifra puede retrasarse unos años debido al menor crecimiento de los viajes de pasajeros. No obstante, la demanda volverá: más del 80% de la población mundial nunca ha viajado en avión. La "vergüenza por volar" puede ser una moda social en Suecia, con una población de 10 millones de habitantes, pero China, con una población de 1.400 millones de habitantes, construye ocho aeropuertos nuevos al año."
Con esto no estoy diciendo que los esfuerzos, por demás necesarios, de la transición energética no se estén llevando a cabo, solo estoy señalando que dicha transición no será ni tan rápida ni tan radical. Como ha reconocido el propio Daniel Yergin, uno de los mayores expertos en energía en el mundo, en su último libro, The New Map: Energy, Climate, and the Clash of Nations:
"En este sistema, el petróleo mantendrá una posición preeminente como materia prima global, siendo el combustible principal que hace girar al mundo. Algunos simplemente no querrán oír eso, pero se basa en la realidad de toda la inversión ya realizada, los plazos de entrega de nuevas inversiones e innovaciones, las cadenas de suministro, su papel central
en el transporte, la necesidad de plásticos desde los componentes básicos del mundo moderno hasta los quirófanos de los hospitales y la forma en que está organizado el mundo físico. Como resultado, el petróleo —junto con el gas natural, que ahora también es una materia prima global— no sólo seguirá desempeñando un papel importante en la economía........
