Retomar a Fidel es el desafío de nuestra época |
Fidel Castro fue la figura política más importante de América Latina en todo el siglo XX. Por esa razón, la conmemoración del centenario de su nacimiento suscita tantas reflexiones y homenajes.
El líder cubano desafió al imperialismo norteamericano desde una pequeña isla y encabezó la primera revolución socialista victoriosa del continente. Ese desenlace lo transformó en el principal referente de las organizaciones de izquierda y en la personalidad más relevante de toda una era.
EL DEBUT REVOLUCIONARIO
Fidel sintetizó con su propia acción las tendencias de la lucha antiimperialista y de un devenir pos capitalista. Desde el asalto al Cuartel de Moncada hasta el ingreso triunfal en La Habana, comandó la batalla victoriosa contra la dictadura de Batista. Forjó una fuerza guerrillera, sintonizando con una modalidad de lucha acorde a las tradiciones de su país.
No asumió de entrada enunciados explícitamente socialistas. Encabezó un movimiento nacionalista, que mixturó las concepciones marxistas con el antiimperialismo radical. Se definió como leninista y comunista utópico, pero actuó en las organizaciones del nacionalismo revolucionario inspiradas en el legado martiano.
Fidel plasmó ese empalme en su militancia dentro del Partido Ortodoxo, en la gestación del 26 de julio y en la convergencia con el Partido Comunista. Corroboró con esa práctica la dinámica emancipatoria en América Latina. En una región tan condicionada por la dominación estadounidense, confirmó que el desenvolvimiento de procesos de liberación, transita por una convergencia del antiimperialismo con el socialismo.
Exhibió desde el principio una enorme perspicacia, autonomía e inteligencia política. Adhirió al ideario socialista, sin aceptar los mandatos del Kremlin. Notó que esa subordinación generaba significativos desaciertos, como la participación del viejo Partido Comunista de su país en gobiernos antipopulares.
Tampoco avaló los libretos dogmáticos sobre el sujeto revolucionario, que localizaban el protagonismo exclusivo de la transformación social, en los asalariados de las concentraciones urbanas. Promovió una estrategia combinada de sublevaciones en las ciudades y operaciones guerrilleras en el campo, prescindiendo de cualquier biblia doctrinaria.
Fidel maduró su estrategia en experiencias internacionalistas. Se inspiró en el gran levantamiento de Colombia, aprendió de la adversidad en Guatemala y absorbió lo sucedido en México. Concibió la revolución cubana como un episodio de la emancipación latinoamericana, leyendo a Martí y estudiando a Bolívar. Amoldó esa concepción a las distintas coyunturas que afrontó en su vida.
MADURACIÓN DESDE EL PODER
A principio de los años 60, Fidel llevó a la práctica el proceso de radicalización socialista, que había concebido previamente como respuesta a las agresiones imperiales. No dudó en seguir ese rumbo enfrentando presiones de todo tipo. Le exigían amnistía para los criminales de la dictadura e impuso justicia, le reclamaban abandono del programa de transformaciones sociales y consumó la reforma agraria, lo chantajeaban con el cierre de empresas y dispuso expropiaciones.
Ese cumplimiento de las promesas del llano fue posible porque rechazó el manejo convencional del gobierno. Capturó el poder efectivo del Estado y a partir de ese control determinó el ritmo de los cambios. Demostró en los hechos, cómo se lleva adelante una transformación revolucionaria.
Fidel interpretó lo ocurrido en Cuba, como el debut de una oleada regional y asumió gran parte del comando de esa marea. No sólo puso todos los recursos materiales y humanos de su país al servicio de la revolución continental, sino que actuó como orientador y consejero de la izquierda. Introdujo una cultura de debates, sugerencias y propuestas, muy diferente al tradicional verticalismo que regía en el movimiento comunista internacional. Buscó la unidad y trató de superar el sectarismo, impulsando políticas contrapuestas a la conciliación con la........