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La derrota estratégica de los EEUU

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Sin distinción alguna del éxito proclamado por Trump en la guerra impuesta que la alianza Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero contra Irán, la conclusión que se puede formular es que en los 40 días de confrontación directa; y los días de forcejeo en lo que va de la tregua de dos semanas los Estados Unidos está sufriendo una derrota estratégica frente al país persa.

Léase bien: derrota estratégica, no táctica. Es indiscutible que el binomio Trump-Netanyahu logró algunas victorias tácticas; no obstante, aunque hayan asesinado a varios líderes militares y religiosos claves y logrados éxitos individuales o parciales en sus incursiones marítimas y aéreas contra el territorio atacado estas no afectaron la capacidad existencial y militar de la nación iraní.

Lo cierto es que el plan elaborado por los EE. UU. para doblegar y someter a Irán se trazó objetivos que después de 40 días de guerra no pudo alcanzar. Hecho que implica que montaron una estrategia descontextualizada de la realidad civil política, militar y moral del tejido social iraní.

Asimismo, no previeron que la guerra de los 12 días de junio de 2025 sirvió de experiencia en la preparación que desde hace mucho tiempo estaban programando los iraníes para enfrentar otra agresión mayor del imperialismo norteamericano y del sionismo israelí contra territorio persa.

Los iraníes estaban convencidos de que potencia militar agresora siempre ha utilizado como ardí la mentira compulsiva y, en consecuencia, en esta ocasión la capacidad combativa y la estrategia político-militar iraní estaba planificada y solo esperaban su momento.

Es así como, de manera simultánea, sin perder tiempo, realizó un contraataque como respuesta y ante el primer ataque no espero y de inmediato pasó a la ofensiva como defensa de su país. Su apresto operacional fue eficiente y eficaz.

Sus bajas religiosas, políticas y militares eran sustituidas rápidamente en la medida en que el liderazgo y la cadena de mando eran afectados. La puesta en práctica de la estrategia militar tipo mosaico descentralizada utilizada por el mando político-religioso-militar iraní para la defensa y ataque es una doctrina que permitió enfrentar militarmente a los EE. UU., enemigo superior y con ventajas armamentísticas y tecnológicas. La misma permite, retomando al canciller Seyed Araghchi "decidir cuándo y cómo terminará la guerra."

La personalidad supremacista y guerrerista Trump y sus asesores no les permitió revisar su estrategia militar en el transcurso de la guerra. Subestimaron la decisión, firmeza y valentía del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), del gobierno teocrático y del pueblo iraní de defender la soberanía e independencia de su país.

Al mismo tiempo, la fuerza militar y tecnológica abrumadora que movilizó los Estados Unidos con el objeto de reforzar y animar las bases militares que tenían en los países del golfo pérsico se convirtió en un espejismo que les impidió ver el bosque detrás de los árboles.

La estrategia militar iraní detectó las debilidades del enemigo imperialista-sionista y a pesar de los asesinatos de muchos dirigentes la descentralización le permitió a Irán mantener la continuidad de la jefatura de su mando político y militar.

Cabe destacar que la guerra no ha terminado y que parece estar diferida por una tregua gelatinosa de 10 días que, en cualquier momento, conociendo la perfidia y la actitud traicionera de los EE. UU., se puede derrumbar.

El dueto agresor apostó a un desgaste militar y político del gobierno iraní y de sus fuerzas armadas. Sin embargo, esos objetivos no los logró y, por el contrario, como resultados de los ataques masivos del CGRI, en el periodo de tiempo de esa confrontación, que llegaron a 100 olas de ataques con Drones y misiles, el desgaste y debilitamiento moral, militar y tecnológico produjo en el personal, arsenal y recursos de los EE. UU.-Israel.

En consecuencia, ese modo operativo militar le ha permitido a la CGRI atacar objetivos previamente planificados. De allí que, de forma progresiva, Irán haya logrado sus propósitos en esa guerra. Cada oleada de misiles logró impactar en los objetivos preestablecidos.

Irán resistió 40 días de agresión y en el último día, Trump solito una tregua. En principio, hablo de cinco días, de inmediato la elevo a 10 días, luego la redujo 48 horas y finalmente la eleva a dos semanas. Como vemos, marchas y contramarchas caracterizan los mensajes que desde su red social denominada TRUTH SOCIAL trasmitía diariamente a Irán.

La inseguridad en la acción llevó a Trump a la desesperación y a cambiar en el transcurso de la guerra e improvisar semanalmente los objetivos iniciales. Hace algunos días en Islamabad se confirmó que la confrontación de Irán con los EE. UU.-Israel, retomando al analista Abdullah Danladi, "no es meramente geopolítica; es existencial."

Ciertamente, la historia, la firmeza y la preparación militar iraní lo confirman. Lo cierto es que las últimas dos agresiones que ha sufrido Irán es la mejor demostración de las intenciones de los EEUU de derrocar el gobierno de los ayatolás y del carácter falso de sus pretensiones de diálogo.

Así quedó demostrado en junio de 2025 en Omán y, recientemente, abril de 2026, en Islamabad-Pakistán. En ambos momentos de la diplomacia de guerra de los EE. UU. solo ha querido imponer sus condiciones y le ha dado una patada a mesa.

En esta ocasión, en la guerra de los 40 días (detenida por una tregua de dos semanas solicitada por la Casa Blanca) Irán sello una gran victoria estratégica frente a un enemigo militar poderoso y tecnológicamente avanzado. Por el contrario, Estados Unidos ha sufrido un fracaso en esta última confrontación al no alcanzar los fines políticos y los objetivos de la planificación militar.

Así pues, los objetivos fundamentales planificados por el dúo EE. UU.-Israel se quedaron en el papel y, en consecuencia, no lograron:

a) Cambiar ni sustituir el gobierno teocrático de Irán.

b) Destruir las capacidades militares y misilística iraníes.

c) Eliminar el programa nuclear.

d) Abrir el estrecho de Ormuz.

e) Neutralizar los aliados de Irán: Hezbollah, Hutíes, las milicias iraquíes.

f) Liberar el espacio aéreo, territorial y acuático, para que Israel avanzara y conquistara sin miedo y rápidamente todos los territorios del golfo pérsico para que en un futuro pudiera proclamar en el mediano plazo el "Gran Israel".

Por otra parte, en el siguiente inventario observamos que en esa confrontación logró:

1) Imponer el ritmo de la guerra. Acabo con el mito de la invencibilidad de los F-35, los F-18, los F-16, los F-15, los A-10, MQ-9 Reaper, C-130 Hércules y MC-130J, KC-135 Stratotanker, E-3 Sentry AWACS, UH-60 Black Hawk y MH 6 Little Bird. En total los iraníes les bajaron y destruyeron unas 45 naves aéreas de guerra.

2) Alejar y hacer correr siempre a los portaaviones USS Abraham Lincoln CVN-72 y el USS Gerald CVN-78 Ford

3) Dañar y destrozar 17 bases militares de los Estados Unidos ubicadas en el medio oriente (Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait, Omán, Catar, Siria). Entre los destrozos se encontraban radales de última generación de larga y mediana cobertura, buques de Quinta Flota, aviones, talleres de reparación de aeronaves, galpones de dormitorios de soldados, entre otros.

4) Desmoralizar en un sector de los soldados de los Estados Unidos.

5) Agotar de la logística militar del enemigo.

6) Deteriorar la relación con los posibles aliado y, por consiguiente, posibilidad de construir una alianza más allá de EE. UU. e Israel.

7) Derrotar y dejar en ridículo la sobreestimación de las capacidades del ejército de los EEUU. Pura Charlatanerías: "Somos el ejército más grande y poderoso del mundo", repetido muchas veces por Trump y Pete Hegseth, Presidente y Secretario de Defensa de ese país.

8) Que el agresor pasara a una estrategia defensiva.

9) Obligar al agresor a claudicar y solicitar una tregua temporal.

En síntesis, la guerra Irán versus Estados Unidos-Israel ha quedado congelada por dos semanas. Pausa que se puede restringir a menos tiempo después del fracaso de las conversaciones celebradas en Islamabad. Su continuidad depende de las nuevas tácticas que ambos actores pongan en práctica en los próximos días, tales como extender la tregua, suspender las hostilidades o continuar la guerra; firmar un acuerdo de paz o declarar un armisticio; entre otras estrategias para concluir el conflicto militar.


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