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13 Abril 2002, la gesta de un pueblo

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"…fueron ellos (pobres, lumpen, borrachines)…ellos, contra todos los pronósticos, recuperaron el hilo constitucional…Es posible que ellos no puedan construir el país solos. Pero sin ellos ya mas nunca habrá Republica" Stefania Mosca.

Si bien en abril del 2002 Hugo Chávez tenía ya tres años en Miraflores y había librado varios combates cruciales, es indudable que el golpe de estado el 12 abril vino a consolidar un incuestionable respaldo de los más humildes a Chávez, su gobierno y el proceso que lideraba.

Mientras actores que apoyaron su llegada a Miraflores por la vía electoral en 1998 (empresarios, medios, altos mandos militares, etc.) fueron alejándose de Chávez y sus políticas, en la medida en que las trasformaciones comenzaban a echar raíces, ante el golpe de Estado favorable a la clase históricamente acomodada, los sectores populares no dudaron en reaccionar manifestando su irrestricto apoyo al gobierno elegido democráticamente y que prometía (más que nada) seguir gobernando a favor de los excluidos, ser definitivamente el gobierno de las mayorías pobres, ser un gobierno verdaderamente del pueblo.

Hugo Chávez, desde que insurgió (febrero del 92), apelo a la "unión cívico-militar" como uno de los pilares en los que se apalancarían las transformaciones sociales propuestas, pero en abril del 2002 quedo claro que la unidad entre militares y civiles, alcanzada hasta entonces, presentaba serias fisuras, al menos en la forma como se presentaba la unidad cívico militar desde Miraflores.

Quizás la verdadera "unión cívico militar", que tanto invocaba Chávez y la que muchos daban por hecho, comenzó a materializarse realmente a partir de aquel fatifico golpe de Estado de abril de 2002.¿No fue acaso la presencia del pueblo mayoritario en las calles la que hizo que cuadros militares importantes se definieran a favor de Chávez, de la Constitución y en contra del golpe que ya habían materializado los opositores? No fue claro que los altos mandos se plegaron a un golpe convencidos de que Chávez encarnaba al comunismo, a un gobierno autoritario y que perdía legitimidad, según la propaganda mediática impuesta por los factores opositores.

Es preciso apuntar que la derrota del golpe petrolero, en 2003, se basó esencialmente en las acciones conjuntas entre pueblo-Fuerza Armada, pero como consecuencia de cambios ocurridos en el seno de las fuerzas armadas después del golpe de abril del 2002.

Nadie pone en duda que en el seno de las Fuerzas Armadas factores importantes se anotaron a favor de los cambios profundos que Chávez planteo al llegar a Miraflores, pero tampoco se debe negar que en esas mismas fuerzas armadas pervivieron factores conservadores, enemigos de los cambios y transformaciones y fundamentalmente de raigambre anticomunista que al calor de las contradicciones que surgían, no dudaron en oponerse a Chávez, a su gobierno y a los cambios que se avecinaban.

Lo que determinó el rumbo de los acontecimientos de los días 11, 12 y 13 de abril del 2002 fue la valentía del pueblo y su disposición a defender la Constitución, las leyes y el gobierno del Presidente Chávez. La reacción del pueblo, apoyado por la Fuerza Armada, fue lo que definitivamente hizo posible la derrota del golpe y la consolidación del liderazgo de Hugo Chávez, como defensor de los intereses del pueblo.

A 24 años de estos acontecimientos es penoso ver como parte fundamental de los logros alcanzados por Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana, han sido echados al despeñadero por quienes tomaron las riendas de la conducción del proceso que tantos muertos, pesares y sufrimientos le significaron al bravo pueblo venezolano.

PD: Hoy cuando el imperio de los EE UU ha vuelto a posar sus garras sobre la Patria de Bolivar y apuesta a mantener al país tutelado, como en tiempos coloniales, con la anuencia y complicidad de quienes aún osan denominarse bolivarianos y patriotas, no queda más que mantener viva la memoria de las luchas del valiente e irreductible pueblo venezolano.


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