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De Robocop global a matón regional

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20.12.2025

Desde que asumiera la presidencia de Estados Unidos, hace 11 meses, Donald Trump ha ido reenfocando sus cañones hacia América Latina, un patio trasero sobre el cual no reconoce ni admite límites a su poder y en donde pretende provisoriamente refugiar a la decadente hiperpotencia. Su ofensiva se da, además, en el marco de un avance electoral de la derecha trumpiana en la región. Chile se convirtió el domingo en el último eslabón de una cadena iniciada en su momento por Brasil, retomada por Argentina hace un par de años, continuada por Ecuador, Bolivia y Honduras, y con posibilidades de extenderse a Colombia en unos meses.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 7 de septiembre de 2025. AFP, Mandel Ngan.

 

Carlos Fazio, desde México 
Semanario Brecha, Montevideo, 19 diciembre, 2025

El miércoles 17, todas las alarmas se encendieron cuando el presentador estadounidense Tucker Carlson manifestó que existía la posibilidad de que Donald Trump anunciara una agresión militar contra Venezuela. Según declaró Carlson en el programa Judging Freedom, en la mañana de ese mismo día un miembro del Congreso le había informado que se avecinaba «una guerra» y que el presidente la anunciaría en el discurso a la nación que pronunciaría por la noche. Sin embargo, en las palabras de balance de sus 11 meses de gestión –pródigas en exaltar su «liderazgo excepcional» y sus «logros épicos envidia de todo el mundo»–, Trump no hizo ninguna mención sobre política exterior. La ausencia de referencias a Ucrania y Venezuela fue el principal mensaje del discurso, lo que podría entrañar contradicciones internas y alimentar las expectativas sobre el devenir de ambos conflictos.

Un día antes, el martes 16, la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, considerada la mano derecha del presidente, dijo en una entrevista con Vanity Fair que Trump quiere seguir «haciendo estallar» embarcaciones en el Caribe hasta que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, «se dé por vencido» o «se rinda». Wiles atribuyó la obstinación de Trump a su «personalidad de alcohólico», porque trabaja con la idea de que «no hay nada que no pueda hacer».

Ayer jueves, tras constatar «una escalada ininterrumpida y deliberada de tensión en torno a Venezuela, país amigo», Rusia llamó a la administración Trump a «no cometer un error fatal» que acarrearía «consecuencias imprevisibles para todo el hemisferio occidental».

En esas coordenadas estamos.

CONTINUIDADES Y AJUSTES

En relación con las administraciones precedentes, un balance preliminar de los 11 meses iniciales del segundo mandato de Trump en la Casa Blanca revela una continuidad estructural más profunda y algunos cambios, pero no rupturas conceptuales, sino ajustes tácticos de una misma configuración de poder. Sin embargo, y con independencia de la narrativa cuasidelirante del mandatario de turno, parece que podrían precipitarse algunos hechos sustanciales al interior de la otrora «nación indispensable» y a nivel internacional con el imperio del caos liderando desde atrás.

Como adelantó la Heritage Foundation el 1 de agosto de 2024 –tres meses antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos que dieron la victoria al convicto magnate inmobiliario–, el momento unipolar había terminado. Citando la Estrategia Nacional de Defensa de 2018 (Trump) y de 2022 (bajo la presidencia de Joe Biden), ese centro de pensamiento al servicio de las administraciones republicanas desde la época de Ronald Reagan decía que el Ejército........

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