Elegir la alegría y la esperanza
El 2026 avanza a pasos veloces, van quedando atrás los sucesos del tres de enero, pero siguen los problemas, la incertidumbre, la angustia y el temor. Por ello, es necesario y urgente plantearse con valor la opción de, a pesar de todo, optar por la alegría y la esperanza. Pero, ¿acaso no resulta absurdo y hasta cínico proponer la alegría y la esperanza en esta Venezuela que no termina de superar sus gravísimos problemas y en la que cada día aumenta la incertidumbre, el desconcierto y el miedo? ¿Cómo proponerles la alegría a los familiares de los presos políticos que todavía no pueden abrazar y celebrar la libertad de sus seres queridos? ¿ Alegría a los millones de conciudadanos a quienes les resulta cada vez más cuesta arriba sobrevivir y comprueban defraudados cómo los nuevos aumentos en algunos bonos sin tocar el salario que prácticamente ha desaparecido, no alcanzan para cubrir ni la mitad de la cesta alimentaria y ven como la inflación indetenible los devora? ¿Alegría a los que se sienten oprimidos por la angustia y la tristeza al palpar que el país no termina de enrumbarse? ¿Alegría ante los sofocos de apagones de cinco horas y más sin previo aviso ni información alguna? ¿Alegría ante el espectáculo de unos políticos incapaces de reconocer sus culpas y de anteponer sus intereses en pro del bien del país y la superación de esa demasiado larga crisis humanitaria, política, económica y social tan compleja que vivimos?
Henry........
