Esa libertad de circunstancias |
En el mundo montado por los grandes negociantes del dinero para que este último crezca sin parar, lo de la existencia de la libertad de las personas es algo tan evidente que no precisa ser objeto de la menor observación —entiéndase la libertad servida por la propaganda oficial— y, en cuanto a los límites, solo los que contravienen el orden público, privado y especialmente la doctrina del mercado. Es evidente que para que el negocio prospere hay que animar a las gentes adornando el panorama con muchas libertades y garantizarlas, porque así se tiene sensación de estabilidad, seguridad y hasta de protagonismo. De esta manera, la muchedumbre —situada al otro lado de las elites mandantes—, pasa a creerse el ombligo de ese mundo artificial, que gira en torno al espectáculo confeccionado a la medida........