El Estado del bienestar privatizado
Con la puesta en escena de la democracia al uso, es decir, la de vota que es igual, porque mandamos nosotros, el capitalismo dio un golpe de efecto político que, como consecuencia, procuró la entrada en masa de las gentes en el mercado, permitiendo incrementar exponencialmente el capital. Otro paso significativo, ya más avanzado, dirigido en la misma dirección fue lo que se llamó el Estado del bienestar, animado por el espíritu de justicia social y servido por una burocracia lista para atender las demandas elementales de la vida ciudadana. De manera que con ambas novedades los ciudadanos quedaran satisfechos con el modelo político capitalista, porque no solamente dirigiría sus vidas y sorbería sus ahorros, sino que también daba cobertura a las necesidades existenciales. En definitiva, con el primer arreglo, los siempre súbditos soñaban con ser mandantes anónimos echando mano del voto y, con el segundo, el Estado neoabsolutista —el de los selectos señores, ennoblecidos por el voto— parecían ponerse al servicio del pueblo.
Como en casi todo lo que tiene a bien parir el capitalismo, lo de los servicios asistenciales, la protección social y el bienestar general gratis tenía trampa desde el principio. Por un lado, permitía darse aires de progreso a los gobernantes, pura propaganda del nuevo sistema; por otro, se trataba de que el que más o el que menos dispusiera de un remanente, no invertido en la tarea de existir, en sanidad, educación, cultura u otras necesidades, para gastarlo más o menos alegremente en el mercado. Incluso el que no tenía nada, se le ofrecía subsistir a costa del Estado, lo que le permitía, aunque en menor cuantía, acceder al templo del dinero. Con tan generosa actitud, gestionada por la eficiente actividad de la burocracia pública recaudadora con cargo a los pudientes, resultaba que, dada la habilidad para escurrir el pago de los artífices de la maquinaria capitalista, acababan costeando la buena marcha del negocio solamente los propios ciudadanos. Sin embargo, la jugada acabaría por ser rentable para todos, en........
