El desarrollo como narrativa masculina

Hace tiempo que vengo pensando sobre el discurso del desarrollo. Pude trabajarlo en un artículo que escribí hace algunos años, llamado "Las bases antropocéntricas y eurocéntricas de la idea de pobreza y comunicación moderna" (1). De ahí que, cuando hablamos de crecimiento, productividad, progreso o modernización, también estamos hablando de una determinada forma de relacionarnos con el mundo. Pero detrás de esa mirada creo que también hay algo que pocas veces discutimos: una determinada idea de masculinidad, asociada a la fuerza, el control y la capacidad de transformar todo lo que nos rodea. El desarrollo nos ha enseñado que una sociedad está mejor cuando produce más, consume más, construye más y aumenta permanentemente su capacidad de intervenir sobre la naturaleza. El hombre exitoso aparece, en ese relato, como alguien autónomo, competitivo, racional y capaz de superar obstáculos. Es difícil no encontrar allí algunos de los rasgos que la masculinidad hegemónica ha instalado como ideales de lo que significa "ser hombre". Autores como Gustavo Esteva, Arturo Escobar, Wolfgang Sachs y Gilbert Rist han mostrado que el desarrollo no apareció de la nada. Tiene sus raíces en la idea moderna y colonial de progreso y, después de la........

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