El espejismo de la claudicación: ¿Pragmatismo o Traición? El quiebre ético de la dirigencia del PSUV |
La historia de las revoluciones no se escribe con el lenguaje de la rendición, sino con el de la dignidad. En las últimas semanas, hemos asistido a una operación comunicacional y política, encabezada por figuras de la dirección nacional del PSUV como Héctor Rodríguez y apuntalada por los escritos de Francisco Ameliach, que pretende reescribir nuestra génesis revolucionaria.
Asimismo, hemos escuchado a la diputada Tania Díaz, jefa de Comunicación del PSUV, reflexionar sobre el "menguamiento" de la izquierda en América Latina, atribuyéndolo a factores externos. En el marco de la celebración de los 200 años del Congreso Anfictiónico de Panamá, Díaz muestra una preocupación que raya en la angustia, olfateando una crisis de representatividad que pone en peligro a la izquierda regional. Sin embargo, bajo la fachada de un "pragmatismo" necesario ante la guerra multifactorial, se nos intenta vender la idea de que la entrega del gobierno venezolano —post 3 de enero— bajo el control del imperio del Norte, es una táctica para ganar tiempo, cuando en realidad es un acto de supervivencia individual para mantenerse en las mieles del poder.
Como militante de izquierda laborista que cree en el proyecto original, y como profesional que vivió desde dentro las contradicciones del partido hasta 2022, debo decir con firmeza: esto no es chavismo, esto es oportunismo administrativo.
La profanación de una memoria
Es una burla abierta a la militancia que se utilicen las palabras del Comandante Hugo Chávez para justificar el entreguismo actual. Chávez fue, ante todo, un hombre de una pieza. En sus años de gobierno, ante la amenaza de una intervención tipo Irak, su respuesta fue diáfana: "Hay que morir peleando en la primera línea de batalla". Jamás propuso meterse en un hueco, ni entregó la jurisdicción de nuestros recursos ante las transnacionales, ni puso a nuestras Fuerzas Armadas al servicio de los intereses de inteligencia de Washington.
Cuando Héctor Rodríguez sugiere que Chávez "no habría sido capaz de inmolarse", no solo deshonra la memoria del líder; pretende proyectar su propia fragilidad moral sobre quien fue el más valiente de nuestra historia contemporánea. Chávez no se inmolaba por capricho; se inmolaba por coherencia con el pensamiento de Bolívar, Zamora y Simón Rodríguez. Ese es el hilo conductor de 200 años de lucha que hoy........