El Dilema Teórico en la Venezuela actual: ¿Qué viene primero, el Salario o la Venta?
En la Venezuela de hoy, las mesas de discusión entre el Ejecutivo, los gremios empresariales y las centrales sindicales aliadas al Gobierno parecen haber caído en un bucle infinito de retórica y dilación. Mientras estos actores debaten la "viabilidad" de un aumento salarial bajo el pretexto de no perturbar una frágil estabilidad macroeconómica, la realidad en la calle es de una crueldad estadística: la inflación persiste, la devaluación erosiona el ingreso diario y, aunque se reportan cifras de crecimiento económico, la riqueza se concentra en las cúpulas del capital y el Estado.
El resultado es una distribución regresiva del ingreso donde el trabajador es el único que sacrifica su subsistencia en espera de un "momento propicio" que nunca llega.
1. El Núcleo del Conflicto: ¿Oferta o Demanda?
En el centro de esta parálisis institucional yace un supuesto neoclásico básico que ignora la patología de la demanda venezolana. El debate se ha entrampado en un falso dilema de política económica:
La Visión Neoliberal (De Oferta): Es la tesis que impera en los gremios empresariales y en el ala pragmática del Gobierno. Sostiene que la producción de bienes y servicios es el antecedente necesario del salario. Según esta lógica, solo el éxito de la ganancia empresarial permitirá, a la postre, aumentar los salarios reales de forma sostenida. Argumentan que elevar los ingresos antes de que la producción alcance ciertos niveles de eficiencia solo generará "inflación de costos" y la quiebra masiva de empresas.
La Visión Neoliberal (De Oferta): Es la tesis que impera en los gremios empresariales y en el ala pragmática del Gobierno. Sostiene que la producción de bienes y servicios es el antecedente necesario del salario. Según esta lógica, solo el éxito de la ganancia empresarial permitirá, a la postre, aumentar los salarios reales de forma sostenida. Argumentan que elevar los ingresos antes de que la producción alcance ciertos niveles de eficiencia solo generará "inflación de costos" y la quiebra masiva de empresas.
La Visión Post-Keynesiana (De Demanda Efectiva): Argumenta que, en una economía estancada y con una capacidad ociosa masiva, el salario no es simplemente un costo: es el componente principal de la demanda efectiva. El empresario no produce en el vacío; produce basándose en sus expectativas de venta. Si el trabajador no posee ingresos suficientes para consumir, el empresario carece de incentivos para producir o reponer inventarios.
La Visión Post-Keynesiana (De Demanda Efectiva): Argumenta que, en una economía estancada y con una capacidad ociosa masiva, el salario no es simplemente un costo: es el componente principal de la demanda efectiva. El empresario no produce en el vacío; produce basándose en sus expectativas de venta. Si el trabajador no posee ingresos suficientes para consumir, el empresario carece de incentivos para producir o reponer inventarios.
En Venezuela, la demanda no está simplemente deprimida; está en estado de inanición salarial. Por ende, bajo la óptica post-keynesiana, el pago del salario debe preceder a la venta, pues es el combustible que permite que dicha venta ocurra.
2. La Falacia de la Inversión en un Mercado Inexistente
Para que la tesis neoliberal fuera válida en el contexto actual, el empresariado tendría que invertir capital propio o acceder a un crédito bancario (hoy inexistente debido a un encaje legal asfixiante) asumiendo el riesgo de colocar productos en un mercado donde el 90% de la población se encuentra bajo el umbral de la pobreza.
Según datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) y organismos multilaterales, la pobreza por ingresos en Venezuela ha fluctuado entre el 82% y el 94% en el último quinquenio, consolidando una realidad donde 9 de cada 10 venezolanos no cubren la canasta básica.
Es una contradicción teórica y técnica: se le pide al trabajador que espere a que la economía crezca, pero la economía no puede crecer si no hay quien compre lo producido. Este enfoque choca frontalmente con el colapso del consumo nacional y solo sirve para justificar la transferencia de plusvalía del trabajo al capital bajo la fachada de "responsabilidad fiscal".
3. Crítica al "Tripartismo de la Postergación"
Las mesas de diálogo han generado una trampa de rentabilidad. El Estado se beneficia de una nómina pública licuada por la inflación, reduciendo su déficit a costa del hambre del funcionario. Por su parte, un sector del empresariado se ha adaptado a operar en un nicho de altos márgenes y bajo volumen, prefiriendo la escasez de clientes con alto poder adquisitivo que la masificación del consumo a través de mejores salarios.
Este acuerdo tácito entre el Gobierno y los gremios ignora que el trabajo en Venezuela tiene un marco constitucional innegociable:
Art. 89 CRBV: El trabajo es un hecho social y los derechos laborales son irrenunciables.
Art. 89 CRBV: El trabajo es un hecho social y los derechos laborales son irrenunciables.
Art. 91 CRBV: La obligación de un salario mínimo vital ajustado a la canasta básica.
Art. 91 CRBV: La obligación de un salario mínimo vital ajustado a la canasta básica.
Cualquier pacto que no contemple la indexación inmediata y la recuperación del salario base —hoy reducido a una expresión simbólica frente a la "bonificación" del ingreso— es, por definición, inconstitucional y nulo.
4. Propuesta: Hacia una Recuperación desde la Demanda
Para romper este nudo gordiano, la política económica debe dar un giro de 180 grados:
Reconocimiento de la Deuda Social: El Estado debe asumir que los $30.000, aproximadamente, no percibidos por cada trabajador desde 2015, gracias a que Nicolás Maduro comenzó a decretar aumentos salariales por debajo de la Canasta Básica Familiar (50% CNBF), son una deuda interna que debe ser saneada mediante la restitución del poder de compra.
Reconocimiento de la Deuda Social: El Estado debe asumir que los $30.000, aproximadamente, no percibidos por cada trabajador desde 2015, gracias a que Nicolás Maduro comenzó a decretar aumentos salariales por debajo de la Canasta Básica Familiar (50% CNBF), son una deuda interna que debe ser saneada mediante la restitución del poder de compra.
Liberación del Crédito: Es imposible que el empresario absorba nuevos costos laborales si el BCV mantiene secuestrada la liquidez. Se requiere una reducción drástica del encaje legal para que el sistema financiero irrigue la producción.
Liberación del Crédito: Es imposible que el empresario absorba nuevos costos laborales si el BCV mantiene secuestrada la liquidez. Se requiere una reducción drástica del encaje legal para que el sistema financiero irrigue la producción.
Indexación Multidimensional: Aplicar el IASM (Ajuste Salarial Multidimensional) de Poli-data.com como métrica técnica. Si el mercado creció y la devaluación avanzó, el salario debe ajustarse automáticamente.
Indexación Multidimensional: Aplicar el IASM (Ajuste Salarial Multidimensional) de Poli-data.com como métrica técnica. Si el mercado creció y la devaluación avanzó, el salario debe ajustarse automáticamente.
No hay "momento perfecto" para aumentar el salario; el aumento salarial es el instrumento para crear ese momento. Seguir financiando la estabilidad macroeconómica con el estómago del trabajador no es economía, es confiscación. La reactivación de Venezuela no vendrá de la paciencia del hambriento, sino de la valentía política de devolverle al pueblo su capacidad de consumo.
Sin salarios dignos no hay mercado, y sin mercado, simplemente no hay país.
