El grave error de Trump, nuestro Presidente Maduro secuestrado y la implosión del imperialismo yanqui

Donald Trump ganó las elecciones de 2024, en Estados Unidos, por su discurso antagónico en relación con las guerras imperialistas, en especial contra el conflicto en Ucrania, el cual fue impulsado por los demócratas después del fraude electoral de noviembre de 2020 que llevó a Joe Biden a la Oficina Oval. El aberrante secuestro de nuestro Presidente Constitucional, Nicolás Maduro Moros, y de la Primera Combatiente, Cilia Flores de Maduro, tras un criminal bombardeo a Caracas y otras zonas del centro del país, es el "trofeo" de Trump para los halcones del Distrito de Columbia y el "lobby petrolero" gringo: primero, un posible acuerdo de paz entre Moscú y Kiev molesta en demasía al conservadurismo belicista que anhela la destrucción de la Federación Rusa, por lo tanto, una intervención en Venezuela es el "bozal de combustible fósil" para el complejo militar-industrial y; segundo, las compañías de crudo estadounidenses buscan con desespero una fuente inagotable de hidrocarburos en coordenadas tropicales y Trump desea "pagarles" con Venezuela la multimillonaria contribución de éstas a la campaña del magnate de la Maison Blanche. Con esta jugada suicida para salvar su pellejo de algún "impeachment" o magnicidio, Trump (y la clase dirigente de EEUU en el gobierno) se acaba de meter en un callejón sin salida, lo cual conduciría a la implosión del imperialismo estadounidense, tal como lo conocemos, y al ocaso de su papel como "gendarme del orbe". 

 

Desde el pasado mes de septiembre de 2025, EEUU ha desplegado buques de guerra frente a costas venezolanas con el manoseado pretexto de la lucha contra el tráfico de drogas y, usando ese burdo expediente, ha destruido embarcaciones en alta mar con el consecuente asesinato de decenas de inocentes. Para más inri, los militares yanquis estacionados en el Caribe han "confiscado" buques mercantes que transportaban petróleo venezolano, lo que es una admisión implícita de que las fuerzas imperialistas son incapaces de ejercer un control directo de los pozos ubicados en nuestro territorio y, por ende, es más fácil robarse los navíos -y su cargamento- con un objetivo más que todo propagandístico. En vista de la imposibilidad de realizar el famoso "boots on the ground" (presencia en el terreno), el Tío Sam ha optado por las bombas y los misiles, bajo el amparo de la nocturnidad y la alevosía, con el acicate de intimidar a un pueblo y tomar como rehén a su presidente legítimo, así como aconteció el pasado 3 de enero en horas de la madrugada. La brutalidad y torpeza de esta abyecta acción son innegables y sientan un espeluznante precedente en América del Sur, aunque no podemos obviar que Washington obró en similitud con Jean Bertrand Aristide (2004) y Manuel Noriega (1989), verbigracia, ni hablar de Saddam Hussein (2003). El gobierno de EEUU atacó Venezuela sin autorización del Congreso del país norteamericano y en flagrante violación hasta de la misma Constitución yanqui y los tratados internacionales al respecto. Muy mal asesorado y presa de su propia megalomanía, Trump está victimizando al "villano" Maduro y convirtiéndolo en un símbolo de resistencia global. El sentimiento antiestadounidense es tan abrumador en el planeta, que la reacción automática de la mayoría de los ciudadanos del mundo será: "Si Maduro es prisionero de EEUU, algo bueno habrá hecho. ¡Que viva Maduro!". No sólo el EEUU de la actualidad (en lo político y lo........

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