Los adolescentes, "esclavos" del narcotráfico en Francia

“Hola. La red nos secuestró. Por favor, llamen a la policía”. Este angustiante mensaje, que recibieron los clientes de un punto de venta de droga en Marsella, refleja la dificultad en Francia para atajar el reclutamiento de adolescentes por narcotraficantes.

“A menudo tenemos menores víctimas de violencia muy grave, secuestrados, multados, que ya no logran salir de las redes“, pero “se impone la ley del silencio, nadie denuncia”, explica a la AFP el fiscal de Marsella, Nicolas Bessone, quien ya no duda en hablar de trata de seres humanos.

Francia registró en los últimos años una fuerte violencia vinculada al tráfico de drogas, con 110 muertos y 341 heridos sólo en 2024. La ciudad de Marsella, a orillas del Mediterráneo, simboliza este drama.

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Desde poco antes de la pandemia de COVID-19, cientos de adolescentes, a menudo en conflicto con sus familias, “trabajan” en la segunda ciudad de Francia reclutados en las redes sociales. Algunos vienen desde otros puntos del país.

“Les hacen creer que es el trabajo soñado, pero 100 euros (117 dólares) por vigilar de 10H00 a medianoche es explotación”, señala una activista, que pide el anonimato por el clima de miedo surgido tras el asesinato del hermano de otro militante antinarco en noviembre.

Hakim (pseudónimo) lo sabe. A finales de 2020, se trasladó de la región de París a Marsella y las cosas se torcieron rápidamente. Su caso es uno de los pocos que dieron lugar a acciones judiciales, porque las víctimas casi nunca denuncian.

Apenas unos días después de su llegada, se abalanzó sobre unos policías que patrullaban en la barriada de la Busserine, en los empobrecidos barrios del norte de Marsella, y les pidió que lo sacaran de allí.

Aunque llegó a la ciudad por voluntad propia, al entonces adolescente de 15 años le quitaron muy pronto el celular y lo obligaron a dormir en casa de una casera “muy tacaña”, donde disponía de un cuenco de agua para lavarse y una galleta para compartir, contó a los investigadores.

Su misión era vigilar y gritar “ara” cuando llegaba la........

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