Puestos, banderas y barrio: la escenografía que homenajeó a Latinoamérica en el show de Bad Bunny |
Más que un concierto, el medio tiempo de esta edición del Super Bowl se construyó como una narrativa visual cargada de mensajes a través de su escenografía que fue un recorrido por símbolos, escenas cotidianas y referencias culturales que retrataron la experiencia latinoamericana desde lo popular, lo festivo y lo político. Te contamos más.
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Desde la introducción previa al show en la que se pudo leer: Benito Antonio Martínez Ocasio presenta el show del Super Tazón en lugar del Super Bowl, ya podíamos intuir que lo que venía no podía ser más latino.
Las primeras escenas situaron al público en un entorno que rompió con la espectacularidad tradicional del Super Bowl, y en lugar de efectos tecnológicos o un show de luces como eje central lo primero que vimos fueron los cañaduzales y a quienes trabajan la tierra.
Posteriormente, el espacio se llenó de puestos típicos del rebusque latino en uno de los escenarios más importantes de Estados Unidos.
Así pudimos ver desde un puesto de uñas, un espacio de boxeo, una barbería y hasta un lugar de compra y venta de oro y plata; esto sin contar un puestico de cocos y otro de tacos, que por cierto llevaban el nombre de “Villa´s”, una de las franquicias más famosas de comida mexicana en Los ángeles, pero también el apellido del único latino que ha invadido Estados Unidos: Pancho Villa.
Estas referencias remitieron a formas de trabajo informal y oficios urbanos que se suman al paisaje cotidiano en muchas ciudades del continente. La escenografía puso en el centro actividades que suelen ser invisibilizadas, pero que sostienen economías familiares y comunidades enteras.
Todos estos elementos construyeron un espacio popular que conectó con experiencias compartidas más allá de un país específico y con las que seguramente muchos nos sentimos familiarizados.
Dentro de ese entorno de cotidianidad destacó la bandera de Puerto Rico, presente como un punto focal.
Su inclusión no solo aludió al origen del artista, sino que la situó dentro de un contexto latinoamericano más amplio, integrándola a la narrativa de un continente donde los países han compartido históricamente diversas luchas, entre ellas el colonialismo y la resistencia frente a este.
La bandera funcionó entonces como símbolo político e identitario, especialmente en un escenario global como el del Super Bowl, donde aparición trasciende solo lo deportivo.
Sumado a lo anterior, cabe recordar que en algún momento como dice la misma canción de Benito “El apagón”, ese símbolo costo la vida de muchos:
“Aquí mataron gente por sacar la bandera, por eso es que ahora yo la llevo donde quiera”
Más adelante, la escenografía evolucionó hacia la fiesta, representada a través de una boda que podía ubicarse en cualquier país de América.
Mesas, sillas, pastel y baile, construyeron lejana de lo exclusivo o distante y por el contrario resaltaron la unidad, la familia y la alegría de las comunidades latinoamericanas.
En esa escena se dio uno de los momentos que más se viralizaron: a imagen de un niño dormido entre sillas, una estampa común en celebraciones largas, donde la vida cotidiana se mezcla con la música y el encuentro social, algo que seguramente todos vivimos en alguna fiesta familiar.
Este elemento aportó una dimensión íntima y emocional, reforzando la idea de comunidad y de tradición compartida.
“Dios bendiga a América”, dijo Benito antes de proceder a enlistar todos los países del continente.
La frase resonó como un guiño al mismísimo Trump quien la ha integrado fuertemente a su narrativa política, y para quien América es solo Estados Unidos.
Mientras esto ocurría, el fondo se llenó de banderas y se pudo observar un mensaje que recordaba que el amor es más fuerte que el odio:
“The only thing more powerful than hate is love”
Aquí, el espacio dejó de representar solo escenas locales para convertirse en una imagen de América como conjunto, subrayando una identidad que trasciende fronteras nacionales.
El cierre condensó todo el discurso visual en un objeto directamente ligado al evento: un balón de futbol americano sobre el que se leía “Juntos somos América”.
Este último elemento unió el espectáculo, el deporte y el mensaje político-cultural en una sola imagen.
La escenografía cerró así como comenzó: utilizando símbolos concretos para hablar de identidad, pertenencia y unidad continental, demostrando que el espacio visual fue el verdadero hilo conductor de toda la presentación y que cómo al inicio del show se dijo: “Que rico es ser latino”.
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