Cuba: la crueldad de una tiranía |
Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca por segunda vez, la situación económica y social de Cuba se ha tornado cada vez más catastrófica. El secretario de Estado Marco Rubio, de ascendencia cubana, ha convertido el cambio de régimen, o al menos su moderación, en un problema de principios: la isla no puede seguir siendo gobernada por una casta estatista, militarista, totalitaria y corrupta, que controla toda la nación. Ya es suficiente: han pasado casi siete décadas desde que Fidel Castro y sus barbudos bajaron de la mítica Sierra Maestra, para ocupar el lugar dejado por Fulgencio Batista, el dictador que mandaba el 1de enero de 1959.
Castro y sus guerrilleros representaron la reivindicación de un continente que fue humillado por los gringos, cuando las compañías bananeras norteamericanas, asociadas con la CIA, derrocaron en 1954 el gobierno progresista de Jacobo Árbenz en Guatemala. Árbenz se había atrevido a impulsar reformas orientadas a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores al servicio de esas empresas. Junto a este dato real, el castrismo urdió la imagen de acuerdo con la cual Cuba era el ‘burdel’ y el ‘casino’ donde los ricachones gringos iban a darles rienda suelta a sus apetitos sexuales y a sus afanes lúdicos. La realidad y el mito se mezclaron para convertir a esos combatientes en........