Un estado del alma

Un grupo de los cómplices de entre quienes contribuimos a escribir las entradas del Diccionario Mario Vargas Llosa habitó las palabras, que contiene por orden alfabético los temas fundamentales de su obra y de su vida, fuimos convocados para presentarlo en el Instituto Cervantes, dueño de la iniciativa de su publicación.

Carlos Granés, que cerró el acto, recordó la importancia que tiene en el corpus del diccionario la palabra huachafo, por la connotación que Mario le dio, entrada que le tocó escribir a Joaquín Sabina, quien lo hizo en versos, huachafería pura; y Juan Cruz, en su turno al habla, propuso que el diccionario se llamara más bien dicciomario, que no es huachafería menor.

El mismo Mario se confiesa huachafo sin reservas: “pese a nuestros prejuicios y cobardías contra ella, la huachafería irrumpe siempre en algún momento en lo que escribimos, como un incurable vicio secreto”, dice, refiriéndose a él mismo y a Alfredo Bryce Echenique.

¿Qué es realmente la huachafería? Se podría definir como equivalente a cursilería, algo que resulta ridículo o de mal gusto, una imitación fracasada de la elegancia que se queda en lo pretencioso y termina dando vergüenza ajena. Es lo que se entendería por hortera, que comenzó por aplicarse........

© Analítica