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Los Salmos: anatomía del alma. La integridad: vivir delante de Dios

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21.09.2026

«SEÑOR, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón».  Salmo 15:1-2.

¿Cuál es la distancia que existe entre llamarse cristiano y vivir siendo alguien cuya consciencia está continuamente delante de Dios? Quizá esta podría ser una reformulación a la pregunta del rey David en el Salmo 15. «SEÑOR, ¿quién habitará en tu tabernáculo?» La idea de habitar en el tabernáculo de Dios, es la idea de estar en su presencia. Y la respuesta es clara y contundente: «El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón» Respuesta que viene definida por tres verbos: andar, hacer y hablar, acompañados de tres sustantivos que describen lo que el SEÑOR espera de quienes lo siguen. Primero, integridad. Segundo, justicia. Tercero, verdad. Una secuencia de movimiento, conducta y coherencia.

Hoy, profundizando en el alma a través de los Salmos, quisiera que pusiéramos la lupa en la palabra integridad. Hay una contradicción inquietante entre nuestra confesión de fe y nuestra manera de trabajar, cumplir compromisos, administrar dinero, prestar un servicio y tratar a los demás. El mismo Dios ante cuya mirada oramos, ante quien nos confesamos; el mismo Dios en cuyo nombre nos reunimos para conmemorar su muerte y su resurrección, es el mismo ante quien trabajamos, cobramos, construimos, enseñamos, hablamos, prometemos, entregamos y servimos. La integridad se trata de estar conscientes de........

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