Episodio VI. El lenguaje como expresión del alma
SeriePrincipios de la integridad cristiana
La fuerza que subyace a la integridad
Hemos estado recorriendo a la luz de la Palabra de Dios las diferentes columnas que soportan una vida de integridad. En el episodio anterior hablamos de esa esclavitud silenciosa que vamos asumiendo inconscientemente ante los ídolos modernos que han irrumpido en nuestra vida y que sigilosamente van atrapando nuestra voluntad. En contraposición a esta verdad hablamos profundamente sobre la fuerza que subyace a la integridad, la adoración. Cuando la adoración a Dios es parte esencial de nuestra vida, cuando es una practica sostenida en el tiempo, el corazón encuentra refugio en Dios, somos librados de la esclavitud a los ídolos de este mundo y encontramos significado en el diario vivir.
La integridad que se manifiesta en el lenguaje
Hoy quisiera que camináramos juntos hacia la comprensión del segundo y noveno mandamiento: No tomarás el nombre de Dios en vano y No levantarás falso testimonio, ni mentirás. Ambos mandamientos tienen su fundamento en la palabra como expresión del corazón. La integridad no solo se manifiesta en las acciones. También se manifiesta en nuestro lenguaje; ya que a través de las palabras que salen de nuestra boca se revela lo que atesoramos en el corazón, las intenciones que nos mueven, la verdad debajo del rostro, nuestro respeto a Dios y a la dignidad de cada persona.
El lenguaje del siglo XXI, la mentira
Añadido a esto entendemos que nunca antes la humanidad había hablado tanto. Nunca antes habíamos tenido tantos medios para comunicarnos o para expresarnos. Al ritmo del movimiento de un dedo hacia abajo en una pantalla podemos encontrar desde los saberes más exquisitos del planeta hasta las verdades más crueles del ser humano. Vivimos en una exposición permanente a múltiples expresiones del alma a través de la palabra escrita y hablada. Reacciones compulsivas, opiniones instantáneas, exposición permanente de la fragilidad de muchos, exhibición del poder en todas su formas, ignorantes que se expresan como si fueran eruditos, palabras huecas y, sobre todo, el lenguaje actual, la........
