Pololo Arráiz: el maestro que convirtió el civismo en canto y dejó su voz sembrada en Barquisimeto |
El salón huele a tiza húmeda y madera vieja. Afuera, el sol de Barquisimeto cae como una sentencia sobre el patio. Adentro, el profesor levanta apenas la voz, pero basta. “Usted no viene aquí a repetir, viene a pensar”, dice, mientras golpea suavemente el pupitre con los nudillos. Nadie se mueve. Nadie respira. El muchacho del fondo —Guillermo Luna, futuro gobernador del estado Lara— lo recordará como un instante decisivo. Así empieza todo: con un maestro que no enseña materias, sino destinos.
“No gritaba nunca… y sin embargo nadie se atrevía a distraerse”, recuerda el cronista barquisimetano Carlos Guerra Brandt, fijando la escena como quien vuelve a un lugar intacto.
Así empieza a dibujarse Napoleón Arráiz Rodríguez, “Pololo”, nacido en El Tocuyo el 2 de abril de 1926. Pero su historia no se deja atrapar por fechas: se reconstruye en la memoria de quienes lo vivieron.
Se forma en el Instituto Pedagógico de Caracas y regresa a Barquisimeto con una convicción que no negocia: educar ciudadanos. No técnicos, no repetidores, sino individuos capaces de convivir en libertad.
Según rememora Guerra Brandt, su idea era clara: “formar civilistas”. La palabra no era decorativa. Era programa.
Y entonces el aula deja de ser aula. Se convierte en laboratorio de país.
Durante décadas, Pololo atraviesa los pasillos del Liceo Lisandro........