Santa Teresa, más que una Iglesia (1)

Con el pasar de los años ciertos eventos que, en lo personal, fueron muy importantes se van quedando en la oscuridad y es conveniente iluminarlos de nuevo, sacándolos a la luz. Así me ocurrió recientemente cuando un amigo me solicitó información y mi opinión acerca de eventos, que ocurrieron hace casi 57 años, para un libro que está escribiendo y con el que pretende −entre otras cosas− explicar, narrar, a las generaciones actuales los sucesos que nos afectaron en el pasado reciente −pues no solo “20 años no es nada”, 57 tampoco− y que de alguna forma definieron lo que hoy nos ocurre.

¿Sin interés para los jóvenes?

Se suele decir que los hechos de hace tanto tiempo son probablemente de poco interés para los jóvenes de hoy, imbuidos y “adoctrinados” por las redes sociales −especialmente YouTube, TikTok, Instagram y Snapchat, mencionados en orden de utilización−; seguramente eso es así; pero es también cierto que esos jóvenes no son mis lectores y, probablemente, los que sí me leen, les será algo familiar lo que hoy inicio a contar. No obstante, dentro de algún tiempo, cuando ya no sean tan jóvenes, tengo la esperanza de que se interesarán por conocer y entender los acontecimientos que no solo afectaron a sus padres y abuelos, sino también, de muchas formas, a sus propias vidas.

Además, al referir los hechos que me solicitó mi amigo, me pareció excelente ese propósito de narrar eventos para conocimiento de las generaciones actuales −y recordarlos a las no tan jóvenes−. Me animé entonces a la idea de poner por escrito lo que le dije verbalmente, sobre mi interpretación de algunos hechos que, sin duda, moldearon mi carácter y mi forma de entender las cosas. Es más, esos acontecimientos −y otros en esa misma época− me hicieron reconsiderar incluso mi carrera profesional y me enfilaron al mundo de la política, del cual, aunque me aparté por unos años, retomé de lleno nuevamente a partir de 1999.

Inexactitudes y falsedades

Me voy a referir a un hecho, que sucedió en 1969, del que contaré también sus antecedentes inmediatos, y cómo esos hechos afectaron mi vida −y probablemente la de algunos otros− en ese momento y después, mi participación y compresión de otros acontecimientos; me refiero a la mal llamada “Toma de la Iglesia de Santa Teresa”; que sugiere el título de este artículo.

Si alguien se pone hoy a hurgar en los vericuetos de Internet, con la ayuda de la IA, se encontrará que ciertos eventos, como éste, que están en la penumbra, escondidos y confundidos con otros, bajo interpretaciones inexactas o abiertamente falsas. Por eso me decidí a sacar de........

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