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Inmigración y emigración, dos momentos, un país (y 3)

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17.05.2026

Somos, al mismo tiempo, el país que acogió inmigrantes y el país que expulsó a los suyos. Esos dos momentos forman parte de la misma historia. No podemos entender el uno sin el otro. La emigración de millones de venezolanos, en búsqueda de las oportunidades que su país les negó, me ha hecho pensar mucho en la inmigración, que no es solo un fenómeno demográfico, ni una política de Estado. Es, ante todo, una cadena de decisiones tomadas con coraje por los inmigrantes, de vidas rehechas desde cero, de valores transmitidos de generación en generación. Venezuela supo recibirlos. Ahora nos toca aprender a gestionar el otro lado del espejo. 

Idealizaciones y el regreso…

En los últimos años se ha idealizado a los emigrantes; se destaca su “ser venezolano”, su simpatía, ingenio, tesón y capacidad de adaptación. Todo eso es cierto y también lo es que muchos sobresalen en los ámbitos donde se insertan. Pero esa idealización a veces oculta un hecho fundamental, que algunos olvidan: la gente se fue. Y aunque se fue por razones válidas −esto no es un juicio−: inseguridad, miedo, carencias económicas, búsqueda de oportunidades, frustración y, en parte, decepción con la política, eso no cambia la situación y lo debemos considerar 

Hoy existe una especie de deseo intenso con el retorno de quienes se marcharon. Pero la pregunta es si realmente van a regresar. Y más aún: ¿Cuántos otros los acompañarán y vendrán como nuevos inmigrantes, atraídos por la promesa de una Venezuela petrolera o minera en recuperación? Sobre el eventual regreso de quienes se fueron, conviene mirar la situación con toda honestidad, que permita comprender bien el fenómeno y prepararnos para sus implicaciones. Al respecto quiero plantear algunas reflexiones. 

No tengo ninguna encuesta, excepto la que “viví” en el proceso de la organización de la Primaria en 2023, en el cual diseñamos un proceso telemático para registrar a los venezolanos y organizar su votación en el exterior. Escogimos 81 ciudades para votar, en donde sabíamos que había unos seis millones de venezolanos −de acuerdo a la información que nos suministraban los gobiernos de esos países−, calculábamos que entre los seis millones había unos tres millones y medio de electores, inscritos para votar en Venezuela. 

Por ese proceso de registro pasaron quinientos mil venezolanos; aunque algunos no lo lograron, por diversos motivos −no tenían un teléfono inteligente, no tenían acceso a correo electrónico, les resulto complejo el registro,........

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