Instituciones III: La reforma del Estado |
En artículos anteriores examinamos las perspectivas de transición democrática de Venezuela, luego de la detención de Nicolás Maduro el 3 de enero, a partir de las instituciones que la condicionan. Permite señalar que un aspecto central para que los procesos de estabilización, recuperación y transición a la democracia puedan rendir los frutos pregonados, lo constituye la necesaria reforma del Estado.
Siguiendo al premio Nóbel de economía, Douglas North (1993), llamamos instituciones a las reglas de juego, formales e informales, que gobiernan a una sociedad. Generan incentivos y/o penalizaciones que moldean la conducta de sus integrantes en el ámbito económico. Entre otras cosas, inciden sobre la confianza respecto al ordenamiento legal y los compromisos y/o contratos asumidos, al considerar el costo o el beneficio de cumplirlos o no. La coherencia de una ley respecto a los fines para los cuales fue creada puede verse vulnerada por otras normas o por hábitos y/o valores que la contraríen. Así, puede alimentar niveles de incertidumbre que inhiban la acción y dificulten algunas transacciones.
Los procesos de transición político-social suelen desatar dinámicas diversas que repercuten en ajustes significativos de sus instituciones. En última instancia, son personas concretas quienes cumplen o no el mandato de leyes y reglamentos. Y pueden estar respondiendo a intereses encontrados. Sin un arraigo sólido en los valores y hábitos compartidos de una sociedad, la robustez de las instituciones se ve comprometida, minando la necesaria confianza en ellas. En la Venezuela actual, una práctica política que premia la lealtad incondicional por encima del Estado de derecho, de preceptos éticos básicos o de merecimientos, vacían la operatividad de leyes que, formalmente, se supone podrían apuntalar el proceso de transición democrática. Porque el fascio-madurismo acabó con las seguridades del Estado de derecho. Amplió el márgen de discreción para sus acciones y sembró confusión entre los venezolanos, generando un tremedal movedizo de instituciones que atenta contra toda estabilidad. Es lo que se puso de manifiesto con la formulación y aplicación selectiva de la Ley de Amnistía y, ahora, con el absurdo........