El narco submarino que engrasó la relación
El episodio fue de envergadura. Pero a los observadores casi les pasó inadvertido. Es que la reciente interceptación de un narco submarino con casi 10 toneladas de cocaína —valoradas en unos 440 millones de dólares— en una operación conjunta en el Pacifico entre fuerzas de Estados Unidos y de Colombia tiene especial significación en lo político, en lo estratégico y en lo simbólico.
Para Washington, la relación militar con Colombia no es un legado histórico cualquiera: es un activo geoestratégico irreemplazable en un hemisferio en el que los intereses estadounidenses en seguridad, narcóticos y control de rutas ilícitas marcan prioridades de política exterior. Desde la era del Plan Colombia los mecanismos de cooperación en inteligencia, despliegue naval y operaciones combinadas han sido pilares que las administraciones republicanas y demócratas han defendido con firmeza.
Ese contexto explica por qué, pese a las abrasivas tensiones recientes entre Bogotá y la Casa Blanca, el aparato militar colombiano siguió siendo un socio........
